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miércoles, 3 de diciembre de 2025

Enza Annunziata y Rinaldo Paganelli: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó. Por Marta Sánchez

Annunziata, Enza y Paganelli, Rinaldo: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó. Gestos de misericordia. Sal Terrae, Santander, 2012. 150 páginas. Comentario realizado por Marta Sánchez.

Los autores, doctores en teología y con una vasta experiencia misionera, interpretan la parábola del Buen Samaritano (Lc 10,29-37) desde una perspectiva pastoral, pero centrándose solamente en los dos primeros versículos: un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó. Pablo VI señaló en su última alocución a las sesiones públicas conciliares que esta parábola fue el icono de la espiritualidad del Vaticano II.

El libro se estructura en dos partes. En la primera se centra en la figura del hombre que bajaba, y en la segunda se detiene en el versículo de Jerusalén a Jericó. Todos los seres humanos somos caminantes, criaturas frágiles y apasionadas. Quien encuentra a Dios vive un camino nuevo. Para ello se necesita ser paciente y detenerse (perder el tiempo). Hoy vivimos bajo las redes de una mentalidad consumista que nos oprime. Ante esta realidad, los cristianos tenemos que presentar una vida alternativa que libere al hombre de los diferentes ídolos. La riqueza del hombre es ser imagen del Creador. Para ser semejantes a Dios necesitamos ser conscientes de nuestra debilidad y reconocernos hombres necesitados de ternura. La gratuidad del creyente es dar su tiempo.

viernes, 13 de noviembre de 2020

Enza Annunziata y Rinaldo Paganelli: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó. Por Libris Liberi

Annunziata, Enza y Paganelli, Rinaldo: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó. Gestos de misericordia. Sal Terrae, Santander, 2013. 152 páginas. Traducción de José Pérez Escobar, Comentario realizado por Libris Liberi.

Una obra coral a dos voces. Ella, médica oncóloga, de la Institución Teresiana; él, sacerdote dehoniano, especialista en catequesis y pastoral juvenil; ambos, apasionados por el Evangelio y por los hijos preferidos de Dios. A lo largo de diez capítulos, van entrelazando armónicamente una voz narrativa con otra reflexiva; una más descriptiva con otra contemplativa. Así van brotando páginas deliciosas e incisivas, tiernas y rotundas, lúcidas y cálidas. Como el Evangelio, como la vida. 

Destaco cuatro rasgos que me han resultado particularmente estimulantes. Uno, el énfasis de toda la primera parte de la obra en un enfoque espiritual dinámico (somos caminantes que compartimos el movimiento descendente del Dios Compasivo, lo cual nos lleva a una vida marcada por encuentros y miradas) que evita la aproximación fundamentalmente moral y el planteamiento estático. Segundo, un subrayado presente en el libro y en el subtítulo del original italiano, un tanto difuminado en la traducción española: «recibir de aquellos a quienes encontramos en el camino». Es decir, la dinámica de dar y recibir. Tercero, el sugerente capítulo cuarto (pp. 55-63), que sabe vincular la espiritualidad de la acogida con cuestiones de filosofía política de gran relevancia. Cuarto, las agudas reflexiones en torno a la limosna (pp. 132-136), a la vez interpelantes y abiertas a