Mostrando entradas con la etiqueta España laica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta España laica. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de marzo de 2017

Rafael Díaz-Salazar: España laica. Por José Antonio García

Díaz-Salazar, Rafael: España laica. Ciudadanía plural y convivencia nacional. Espasa, Madrid, 2008. 319 páginas. Comentario realizado por José Antonio García.

Laicismo y laicidad se han convertido en tema de debate cultural no sólo en nuestro país, sino en todo el espacio europeo. ¿Cómo convertirlo de conflicto en oportunidad? ¿Qué hacer en nuestro caso para que el pluralismo ciudadano no derive en una reedición de las dos Españas que dirimen sus diferencias a «garrotazos» como en el famoso cuadro de Goya? Tal es el propósito de este libro que presentamos aquí.

Dos primeras cosas hay que agradecer al autor, profesor de Ciencias sociológicas y políticas de la universidad Complutense. En primer lugar, la de aclarar los términos laicismo y laicidad, en torno a los cuales existe una enorme confusión, así como las distintas corrientes de pensamiento que los han encarnado en nuestro pasado y en el momento actual. En segundo lugar, el análisis de esta misma problemática en el espacio europeo, principalmente Francia e Italia. Ello arroja luz sobre nuestra propia situación y nos ayuda a ver dónde estamos los españoles en relación a este debate. Tal es el contenido del primer capítulo titulado «El laicismo en Europa». Laicidad, según el autor, es «la autonomía del Estado, de la política, de la conciencia moral, de la educación y de la vida espiritual. Una autonomía con fundamento ético que se establece frente a la dominación de esas esferas por las iglesias, las religiones y las ideologías ateas o agnósticas que rechazan el pluralismo moral, ideológico, religioso y político (cf. pp. 18-19). Laicidad habla, pues, de finalidad, laicismo de los medios para conseguirlo. De ahí que el autor distinga varios tipos; el laicismo antirreligioso o de exclusión; el laicismo de neutralidad frente a la religión, que a veces se convierte en laicismo de neutralización; el laicismo de inclusión (Sárkozy acaba de bautizarlo como laicismo positivo); y finalmente el laicismo religioso, es decir, el de aquellos ciudadanos que aun siendo creyentes (y quizá por serlo) defienden la idea de una España laica (pp. 20-25).