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viernes, 24 de mayo de 2024

Jaime Tatay: Símbolos de resurrección. Por Libris Liberi

Tatay Nieto, Jaime: Símbolos de resurrección. Sal Terrae, Santander, 2022. 192 páginas. Colección ‘El Pozo de Siquén’ nº 447. Comentario realizado por Libris Liberi.

El autor es jesuita y experto en eco-teología. Anteriormente ha publicado dos libros, uno de carácter académico (Ecología integral: la recepción católica del reto de la sostenibilidad, que obtuvo el premio de la fundación vaticana ‘Centesimus Annus pro Pontifice’) y otro con un enfoque más pastoral-espiritual (La llegada de un Dios salvaje, que ha alcanzado ya tres ediciones). Con estos precedentes, podemos acercarnos al libro con expectativas elevadas, que no quedarán defraudadas al leerlo y saborearlo. 

Estamos ante un conjunto de 35 meditaciones que transitan por los tres ‘libros de la revelación’: el mundo creado, la Biblia y la experiencia humana. Una primera parte presenta sugerentes observaciones de la naturaleza (en torno a la tierra, el aire y el agua) de las que el autor hace brotar reflexiones sobre la fe cristiana. La segunda parte del libro se inspira en experiencias humanas y en relatos bíblicos para profundizar en cuestiones de ciencia, arte, teología, lenguaje y política. 

¿Qué puede aportar un libro como éste a los lectores de hoy? Al menos son dos las vías por las que podemos responder a esta pregunta. Primero, rastrear los ecos de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio en las meditaciones que

viernes, 18 de noviembre de 2022

Jaime Tatay: Símbolos de resurrección. Por Ianire Angulo Ordorika

Tatay, Jaime: Símbolos de resurrección. Sal Terrae, Maliaño, 2022. 191 páginas. Comentario realizado por Ianire Angulo Ordorika.

Hay un modo de mirar la existencia y cuanto nos rodea que nos lanza más allá de nosotros mismos. Este libro de Jaime Tatay rebosa de este tipo de mirada, capaz de encontrar invitaciones para ahondar en nuestra existencia en medio de las realidades cotidianas. En él se recopilan reflexiones que son lo suficientemente extensas para que resulten sugerentes y con contenido sustancioso, pero lo bastante breves para que puedan leerse a sorbos, como pequeñas píldoras de meditaciones que conviene rumiar y retomar a lo largo de la jornada. 

Según la tradición cristiana, Dios se manifiesta a sí mismo no solo en la Escritura, sino también en el libro de la creación y en el de la experiencia. Tatay retoma esta percepción creyente de cuanto nos rodea para dividir la obra en dos grandes partes, una dedicada a la creación y la otra a la experiencia, ambos espacios privilegiados de la revelación divina. La primera sección se subdivide, a su vez, en tres bloques temáticos. De este modo, las quince primeras meditaciones se distribuyen según se centren en uno de estos tres medios naturales: la tierra, el aire o el agua. El profundo conocimiento que el autor muestra sobre la naturaleza le permite ofrecer sugerentes reflexiones a partir de conceptos, tan propios del mundo biológico como ajenos al teológico y espiritual, como son el ecotono, la