jueves, 8 de agosto de 2019

Abasse Ndione: La vida en espiral. Por Óscar Ávila Pardo

Ndione, Abasse: La vida en espiral. Miscelanea, Barcelona, 2010. 376 páginas. Traducción de Dolors Gallart. Comentario realizado por Óscar Ávila Pardo.

Los bambúes florecen cada cien años

La vida en espiral es un relato que, siendo ficticio, representa perfectamente lo que puede ser la vida real de un joven adicto a la marihuana que se va transformando en traficante. Esta es la historia de Amuyaaka Ndooy, joven musulmán de un pueblito costero, a una hora de Dakar, llamado Smabey Karang. Este joven, junto con sus amigos, se enfrenta a la aventura de ser un adicto que ante la ausencia de yamba (marihuana en lengua nativa) se transforma en un sipikat (traficante).

La acción comienza con el escándalo producido por la derrota de la selección nacional de fútbol en un partido válido para la clasificación de la Copa de África. El motivo de la derrota fue porque sorprendieron a un par de jugadores consumiendo yamba. Esta situación puso sobre el tapete la realidad del consumo y tráfico de esta droga en Senegal. Los efectos de este hecho no se hicieron esperar, la policía acentuó la vigilancia y a partir de entonces muchos de los sipikat no se atreven a traficar.

En esta situación se encontraban Amuyaaka y sus amigos, consumidores habituales que ante la escasez comienzan a plantearse la posibilidad de convertirse ellos mismos en traficantes y, de ese modo, a la vez que se aseguran la marihuana para su consumo, pueden incrementar sus ingresos.
 
Puestos en contacto con sus proveedores, se percatan de que es un tipo de trabajo arriesgado, pero si son capaces de acentuar la seguridad podrán tener un buen ingreso. Es una tarea que cuando se inicia no tiene retorno… por ello es muy importante buscar toda la protección posible. De ahí que uno de los abastecedores les lleve a un chamán que les va a entregar un talismán para su protección. Una vez que empieza a usar el talismán Amuyaaka, se convence de que mientras no se separe de él no le pasará ninguna desgracia… ¡lo malo será si llega a perderlo!

Dada la situación que vive Senegal en relación a la droga, los primeros pasos de este sipikat van a resultar seductores: no es difícil transportar la droga de un sitio a otro por el país; no es difícil venderla, e incluso ir haciéndose una clientela que facilita el trabajo. Con no mucha dedicación, el negocio comienza a dar frutos y la vida de Amuyaaka mejora considerablemente hasta el punto de poder comprar una camioneta último modelo, restaurar y modernizar su casa, mejorar el estatus de su familia e incluso ayudar generosamente a sus amigos que colaboran en la buena marcha del negocio.

En un pueblo pequeño todo se sabe y la situación de los jóvenes comienza a preocupar a los mayores de Smabey Karang, que siguiendo sus tradiciones convocan una reunión del clan con el fin de dar a conocer su preocupación y poner los remedios necesarios para solucionar la dificultad. En la reunión, el planteamiento de los mayores se expresa por boca del Jaraaf Magor (jefe del pueblo), que hace una detallada descripción de lo que está ocurriendo: la culpa de todo la tienen los jóvenes por haberse separado de las enseñanzas de sus mayores. Frente a esta intervención, uno de los jóvenes Bukari, integrante de la cuadrilla de Amuyaaka, manifiesta ante toda la comunidad su condición de drogadicto y plantea abiertamente que parte de la situación que viven los jóvenes del pueblo es debida al mal ejemplo de los mayores. Las razones de Bukari hacen reflexionar a toda la asamblea, que trata de buscar una salida tribal al problema.

La novela no sólo habla de drogas, sino también pone ante el lector el contexto social en el que vive el pueblo senegalés, pueblo en el que la fidelidad entre amigos está por encima de todo: el cariño que sienten entre ellos es fruto de una vida compartida y eso tiene un valor inestimable. No por debajo está el amor de un hombre a una mujer que es capaz de llegar a actos heroicos. La novela habla también de costumbres, de ahí que introduzca al lector en la fuerte creencia en el animismo, a través de la relación entre el protagonista y su talismán.

Los negocios le van bien y Amuyaaka llega a ser un traficante importante que comienza a mantener contactos con las altas esferas de tráfico, cada día son más los compradores mayoristas que se proveen de droga con nuestro protagonista y el contacto con el dueño de una cadena hotelera hace que Amuyaaka se plantee hacer el gran negocio de su vida que le va permitir dejar de traficar y asegurar su vida y la de sus amigos. El negocio le lleva a jugarse el todo por el todo, pero con las tensiones propias del tráfico de drogas, todo llega a feliz término. Es la noche de año nuevo, y con el nuevo año va a llegar una nueva vida.

Pero Amuyaaka pierde su talismán y ahí comienza su caída, pues un accidente de coche lo deja solo frente al mundo, sin dinero y acusado de tráfico, con el agravante de la muerte de sus amigos. En Senegal, todo tiene arreglo; gracias a sus contactos sale pronto de la cárcel y se da cuenta de que el accidente no fue como se decía, ha habido terceros que lo han provocado con el fin de quedarse con el dinero que había ganado por la venta de la droga. Desde aquí en adelante la trama de la novela se transforma en policíaca cien por cien. Nuestro protagonista comienza a buscar la verdad. En esta búsqueda se da cuenta de lo corrompido que está el sistema judicial y político de Senegal, en donde todos de algún modo hacían negocios con traficantes. Es así como comienza a investigar lo sucedido y a hacer justicia a su modo, reivindicando el nombre de sus amigos muertos, y planteándose rehacer su vida de otro modo.

El autor, Abasse Ndione, natural de Senegal, ha desarrollado toda su vida en su país. De religión islámica, estudió enfermería en Dakar, ejerció su profesión hasta jubilarse, y una vez jubilado dedica todo su tiempo a escribir. Sensible a los problemas de su país, ha querido contribuir al futuro escribiendo sobre la juventud. Ha escrito hasta ahora dos novelas de temática juvenil: la primera fue La vida en espiral (1998), que se publica ahora en español, y la segunda Ramata (2008), publicada en español el año pasado (2009). El título hace alusión al avance que supone la vida humana que camina siempre hacia adelante, pero dando vueltas en torno a determinados círculos. La traducción conserva el tono irónico del autor y está llena de términos culturales senegaleses.

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