jueves, 22 de agosto de 2019

Christian Felber: La economía del bien común. Por Araceli Recio Díaz

Felber, Christian: La economía del bien común. Ediciones Deusto, Bilbao, 2012. 288 páginas. Prólogo de Juan Carlos Cubeiro. Traducción de Silvia Yusta Fernández. Comentario realizado por Araceli Recio Díaz.

«La economía del bien común», del profesor de Economía de la Universidad de Viena, Christian Felber, pone valientemente sobre la mesa las graves carencias de nuestro actual sistema económico y la necesidad imperiosa de cambiar el rumbo.

Las grandes virtudes del libro son: primera, señalar la dirección correcta; segunda, la valentía en la exposición; tercera, los valores subyacentes, muy en comunión con el cristianismo; cuarta, creatividad e imaginación.

La gran debilidad: la ingenuidad y confiar en la apariencia. En el capítulo «Ejemplos y modelos» se citan iniciativas en la línea del ideario del libro. Habría sido mejor un ejemplo que él hubiera conocido a fondo y en el que hubiera podido contrastar que la realidad y la intención coinciden. La realidad demuestra que la buena intención no suele ser suficiente.

En la crítica al capitalismo el profesor Felber parte de la constatación de una contradicción entre los valores de nuestra vida personal y los valores del sistema económico. Los valores son los «guías» de las actuaciones. Frente a nuestras relaciones de amistad en las que nos va bien cuando ponemos en práctica «la confianza, sinceridad, aprecio, respeto, cooperación, ayuda mutua y voluntad de compartir», nuestro sistema económico incentiva «el egoísmo, la codicia, la avaricia, la envidia, la falta de consideración y responsabilidad». De ahí cuestiona la «mano invisible» de Adam Smith: ¿del egoísmo puede surgir el bien común?

«Cuando en mis clases en la Facultad de Economía pregunto a los universitarios qué entienden por “dignidad humana” obtengo un perplejo y cerrado silencio generalizado».

El profesor Felber enumera mirando la realidad cara a cara: oligarquías y abuso de poder, desigualdad social, pobreza, hambruna, destrucción ecológica, pérdida de sentido, deterioro de valores y destrucción de la democracia. En particular sobre la pérdida de sentido: la ampliación de los horarios laborales y el impulso del consumo que lleva a la adicción a comprar, que adormecen los deseos reales del hombre. «Cada vez más personas son incapaces de encontrar sentido a otra cosa que no sea ganar dinero y consumir».

Propone redefinir el éxito: éxito es contribuir al bien común. En la práctica sugiere crear para las empresas el «balance del bien común». Sus parámetros se definen en un proceso democrático y es auditado externamente. Así se cuantifica el resultado de la empresa y el marco jurídico de incentivos y penalizaciones. Por mi parte añado: convendría no repetir el fiasco de la «responsabilidad social corporativa» y de las comisiones de auditoría y remuneraciones de las leyes de transparencia de empresas cotizadas.

El profesor Felber es prolijo en propuestas: banca democrática, democracia directa, el «globo» o «terra» como moneda común a la que referir todas las monedas del planeta, limitación del patrimonio privado y del derecho de herencia, inclusión de la educación emocional y comunicación en los programas educativos nacionales, etc. Cada una de sus propuestas requiere e invita a un estudio separado en profundidad.

En 2013 se espera que entre en funcionamiento el primer «banco democrático» en Austria, de acuerdo a las ideas del autor: atentos a su desarrollo.

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