lunes, 28 de septiembre de 2026

Luciano Sandrin: Teología pastoral. Por Marta Sánchez

Sandrin, Luciano: Teología pastoral. Lo vio y no pasó de largo. Sal Terrae, Santander, 2014. 246 páginas. Prólogo de José Carlos Bermejo Higuera. Comentario realizado por Marta Sánchez. 

Sandrin, camilo y profesor de Teología pastoral en la Universidad Gregoriana, reflexiona sobre el objeto y el método de la Teología pastoral. Una disciplina práctica que subraya la misión evangelizadora de la Iglesia. 

La Teología pastoral nació en el siglo XVI, con Pedro Canisio y su obra Enchiridion theologiae pastoralis. Desde el pontificado de Juan Pablo II, la Iglesia se encuentra viviendo un momento de cambio y discernimiento. La Nueva Evangelización es una tarea urgente y específica de la Iglesia para este milenio, estar al servicio del Evangelio y transmitir la Buena Noticia. Vivimos en un mundo donde Dios no existe. La sociedad ha marcado una separación entre la inteligencia y la afectividad. Habitamos en un continente digital donde se olvida que el hombre recibe el don de la vida. El problema de comunicar el Evangelio hoy es educar en la fuerza de la ternura. Los signos presentes en el tiempo solo pueden ser descodificados desde un discernimiento comunitario. El Magisterio elabora una enseñanza que afecta a todas las dimensiones de la persona: social, intelectiva y afectiva. Va siendo necesario abrir las puertas y salir. Es el momento de crear una Iglesia samaritana. ¿Cómo hacerlo? Los agentes pastorales necesitan ser ministros de esperanza. Anunciar la vida con signos elocuentes. Ser promotores de la justicia en colaboración con otros, creyentes o no creyentes. Entre todos, comprometerse para crear una civilización del amor. Ser cristiano es llevar a cabo por la fe, y a través de obras de caridad, acciones solidarias. Crear vínculos entre los individuos en completa libertad. Salir de nuestros hogares y atender al prójimo con misericordia. Para ello, primero tenemos que comenzar perdonándonos unos a otros. Solo seremos testigos del Evangelio si nos cuidamos a nosotros mismos. El trabajo pastoral tiene necesidad de una preparación continua para no «quemarse» y para mantener una relación saludable con nosotros mismos, con los demás y con Dios. 

En conclusión, una excelente obra para renovar la enseñanza cristiana. Recomendable tenerla en las bibliotecas de las parroquias y colegios. Su lectura nos recuerda que el sentido último del dolor es una experiencia de fe, donde el sacerdote es un símbolo particular de la presencia de Dios. El papa Francisco habla a diario de cómo la elocuencia de los gestos es significativa y es fuente de curación para nosotros mismos y para los demás.

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