Pino Pellegrino: La tienda del alma. Cuentos con sprint. Paulinas, Madrid, 2014. Colección "Dinamismo y vida" 21. 202 páginas. Traducción de Adoración Pérez Sánchez. Comentario realizado por Javier Sánchez Villegas.

En fin, para que vayas abriendo boca, te presento un cuento. De los trescientos que componen este libro, el que vas a leer a continuación ha salido al azar, y me ha encantado. No te cierres a los cuentos. No te cierres a la vida. Hasta la próxima.
Una vez un sastre caminaba por las calles del pueblo, cuando, de pronto, vio un águila que con una presa en el pico entraba en el minarete de la mezquita.
Al poco tiempo la vio entrar de nuevo en el minarete, siempre con una presa en el pico.
Con gran curiosidad, el sastre entró en la mezquita y subió al minarete. En un rincón oscuro vio una lechuza. El animal se alimentaba de las presas que llevaba el águila. Miró bien y se dio cuenta de que la lechuza era ciega.
Entonces bendijo a Dios y pensó: "Qué bueno es nuestro Dios: ¡manda un águila a nutrir a la pobre lechuza ciega! ¿Pero por qué, entonces, tengo yo que seguir fatigándome tanto, si Dios cuida de sus criaturas, incluso de las lechuzas?".
A la mañana siguiente se sentó delante de la mezquita y comenzó a pedir limosna.
Un vecino de su casa lo vio y le preguntó: "¿Qué haces? ¿Estás enfermo? ¿Por qué no trabajas ya?".
El sastre le contó lo del águila y la lechuza.
El vecino le escuchó y después le dijo: "Amigo mío, la historia es muy hermosa, pero tú no has entendido en absoluto su mensaje: ¡no debes imitar a la lechuza sino al águila!".
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