lunes, 7 de marzo de 2016

Susanna Tamaro: Donde el corazón te lleve. Por Jesús Ángel Rodríguez Arroyo

Tamaro, Susanna: Donde el corazón te lleve. Seix Barral, Barcelona, 1994 (1ª edición). 192 páginas. Traducción de Atilio Pentimalli Melacrino. Comentario realizado por Jesús Ángel Rodríguez Arroyo.

Esto de leer es un vicio muy malo, falta tiempo y hay mucho bueno por leer. Esta es una buena novela. Fue escrita en 1994 y es la que lanzó a su autora a la fama internacional. Sólo en español ha vendido más de un millón de ejemplares. Traducida a 35 idiomas, la llevó al cine la directora Cristina Comencini en 1996.

Llegué a esta novela porque la citaba Almudena Grandes en su libro Los besos en el pan (puedes ver mi reseña en este mismo blog, pinchando aquí). Cuando un libro como el de Almudena Grandes te gusta y, encuentras en sus páginas que cita a otro libro, te pone en la pista de lo que debe ser una de tus próximas lecturas. Una amiga mía, que es una gran lectora, me dice que no es recomendable leer dos libros del mismo autor seguidos. Así que, en vez de leer otro de Almudena Grandes opté por seguir la pista que me había puesto la autora. 

La novela que comentamos es un diario que escribe una abuela a su nieta. Siente que está en el final de su vida y quiere decirle una serie de cosas a su nieta. La nieta ha decidido que tenía que ir al extranjero a aprender idiomas. Ha dejado sola a su abuela en casa. Nos encontramos ante un testamento vital, apenas hay párrafos que digan qué es lo que le pasa en la actualidad y los que hay están relacionados con lo que abuela y nieta han vivido juntas o le sirve para recordar algo. Olga (que es como se llama la abuela) va contando a su nieta lo que ha sido su vida. Desde su niñez allá por 1910, narra con dolor cómo fueron sus primeros años de vida en casa de sus padres, por las costumbres de la época. Poco a poco contará su juventud, su madurez y su última etapa. No sigue estrictamente un orden cronológico. En función de por donde tire el relato vamos a ir descubriendo su vida. Su matrimonio. La relación con su hija, la madre de la nieta, que fue muy difícil. Su gran amor. También habla de cosas que tenía en la cabeza cuando iba criando a su nieta, de los momentos que han vivido juntas, por ejemplo cuando fueron a buscar a la perrera un perro para la nieta, ese perro que le hace compañía ahora a la abuela. Una cosa curiosa es que conocemos todos los nombres de los personajes que van apareciendo menos el de la nieta, a quien va dirigido el diario.

No son sermones de vieja. Me recuerda a cuando estás hablando con una persona que ha vivido muchas experiencias (no importa la edad) y te va contando no lo que hizo sino cómo se fue sintiendo en cada momento. Es posible que en algún momento sueltes una lágrima, pero no es un dramón. Reconozco que hay cosas que me han recordado a mi madre.

Te pongo a continuación unas frases que me han llamado mucho la atención:

La vida no es una carrera, sino un tiro al blanco, lo que importa no es el ahorro de tiempo, sino la capacidad de encontrar una diana.

(…)

Durante esa noche repentinamente me había dado cuenta de una cosa, y era que entre nuestra alma y nuestro cuerpo hay muchas pequeñas ventanas y a través de éstas, si están abiertas, pasan las emociones, si están entornadas se cuelan apenas; tan sólo el amor puede abrirlas de par en par a todas y de golpe, como una ráfaga de viento.

(…)

Nos robábamos las palabras de la boca, pensábamos las mismas cosas, las decíamos de la misma manera, parecía que nos conociéramos desde hacía años y no desde hacía dos semanas. Nos quedaba poco tiempo, las últimas noches no dormimos más de una hora, nos adormecíamos el tiempo mínimo necesario para recobrar fuerzas.


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