Antonelli, Mario: Los llamó junto a Él. De la intimidad con Jesús a la misión. Paulinas, Madrid, 2014. 186 páginas. Comentario realizado por Mª Dolores de Miguel Poyard.
Este libro ha nacido en el contexto de unos Ejercicios Espirituales ignacianos dados por el autor a un grupo de sacerdotes. Antonelli es profesor de Teología fundamental y ha vivido durante varios años incardinado como misionero con los pobres de Castanha (Brasil). En esta obra nos ofrece la clave fundamental de una verdadera espiritualidad misionera: la intimidad con Jesús, origen y meta de toda misión apostólica. Su objetivo es iluminar el camino del apóstol, ayudarle a madurar en su conciencia apostólica y reavivar el affectus fidei, consecuencia inmediata de vivir en comunión con el Señor.
Conocer la sobreabundante gratuidad del amor de Dios es fuente de agradecimiento por tanta bondad inmerecida, y de celo por colaborar con Él en su misma misión de salvación.
Basado en el Evangelio de Marcos, analiza las diversas llamadas que hizo Jesús a sus discípulos, todo un proceso de maduración en su ser de apóstoles. El verbo proskaléomai («llamar junto»), los llamó junto a Él, repetido en todas ellas, subraya la centralidad de Jesús en la vida del apóstol; y es el eje en torno al que se articulan los diversos capítulos de este libro.
De forma muy clara y pedagógica, presenta también, siguiendo a Pablo y a sus compañeros en Hechos 16, 1-15, los diez pasos básicos que ha de dar toda comunidad misionera.
Responder a la llamada de Jesús, adentrarse en el camino de amistad, de intimidad con Él, es abismarse en la maravilla de su amor. Por eso el último capítulo, culminación de todo este itinerario, se detiene en la escena de la unción de María de Betania; presenta el agradecimiento desbordante de esta mujer, su entrega hasta el derroche por tanto bien recibido en el infierno de su vida; es la lógica propia del amor, manifestación de un corazón desbordado por tanto don. lucidez para iluminar con ellos el camino del apóstol y desenmascarar los engaños, el realismo y humildad de quien conoce y experimenta su propia pobreza, la sencillez de quien se presenta como hermano y compañero desde su experiencia personal de Dios... convierten este libro en referencia obligada para la formación en teología y espiritualidad misionera.
Y el libro concluye con la celebración festiva por la belleza de la Iglesia, radiante en su respuesta humilde y confiada a su Señor. La danza alegre de David le sirve de cauce e invitación a adentrarse con Jesús en este peregrinaje que embellece y plenifica; como dice el salmo: «Contempladlo y quedaréis radiantes» (Sal 34,6).
Y, con todo realismo, previene también de cuantos, teniéndose por sensatos y prudentes, criticarán todo gesto marcado por la sobreabundancia típicamente evangélica; porque, por encima de todo, la medida de Jesús es dar sin medida.
La profundidad e inteligencia en el análisis de los textos bíblicos, la lucidez para iluminar con ellos el
camino del apóstol y desenmascarar
los engaños, el realismo y humildad
de quien conoce y experimenta su
propia pobreza, la sencillez de
quien se presenta como hermano y
compañero desde su experiencia
personal de Dios... convierten este
libro en referencia obligada para la
formación en teología y espiritualidad misionera.
Teología y vida, intelectualidad y experiencias de misión, se funden en clarividente síntesis que ilumina y orienta en el camino de la fe.
Es obra de madurez, escrita con todo el ser del apóstol; la entrega libre y gratuita de quien se da en lo que escribe. Se hace vida lo que el autor presenta como característica de los amigos de Jesús: «vosotros os haréis pobres, no ya porque no tenéis nada, sino porque seguiréis dándolo todo» (p. 157).
Su estilo, sencillo y profundo a la vez, facilita su lectura a toda persona que quiera conocer o profundizar en los fundamentos de la vocación apostólica.


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