lunes, 27 de abril de 2026

Juan José Brunet, Begoña Carazo y Javier Herrero-Martín: Familia y escuela. Por Cristina Santa-Olalla

Brunet, Juan José; Carazo, Begoña; Herrero-Martín, Javier: Familia y escuela. Encuentro necesario. San Pablo, Madrid, 2014. 198 páginas. Comentario realizado por Cristina Santa-Olalla.

Los autores desarrollan su labor profesional en distintos ámbitos de los Centros Lasalle. La obra está estructurada en tres partes: la primera (Familia: tiempos de cambio) es una mirada desde la óptica familiar. Se compone de cuatro capítulos en los que se abordan los permanentes cambios de la sociedad; la pluralidad y diversidad de la realidad familiar constituida como unidad emocional (nuclear, monoparental, homoparental, reconstituida, de hecho, adoptiva); la familia como transmisora de valores y su capacidad educativa según su tipo (nominal, endogámica, adaptativa). Termina con un capítulo dedicado a la llamada a complementarse de la familia y la escuela, promoviendo en ambas partes escenarios de progresiva sintonía e implicación de los padres en el proceso educativo y en el funcionamiento académico.

La segunda parte (La escuela que mira a la familia) consta de nueve capítulos en los que se presenta la escuela como entorno común, abierto, flexible, donde el alumno adapta su conducta a situaciones de pensar y sentir de manera positiva. La implicación familiar ayuda a conseguir el éxito en la escuela, superando las barreras e integrándose en la riqueza de la diversidad y sentando las bases del proyecto vital de los educandos.

La participación tiene diversos grados, que van desde la simple información del profesor a los padres, pasando por la interacción para la realización de actividades extraescolares y complementarias y la puesta en funcionamiento de escuelas de padres y madres, hasta compartir un proyecto común. Se entiende la participación como un derecho y un deber de los padres donde la corresponsabilidad es el soporte adecuado para conseguir una relación familia-escuela saludable. Debe tenerse muy clara la representación, los ámbitos de decisión, los límites... Algunos tipos posibles de implicación familiar pueden ser: actividades de soporte (comprensión del acto educador); actividades de comunicación (bidireccionalidad); voluntariado; aprendizaje en casa (tiempo educador); toma de decisiones (niveles de participación y responsabilidad); y colaboración con la comunidad (entorno social).

Tras una aproximación al sistema educativo de Finlandia, país con mejores resultados en el informe PISA, los autores concluyen que la familia y su implicación es el soporte de la escuela. Conectar y no solo comunicar, contar con los recursos necesarios, resolver las resistencias iniciales, sensibilizar y formar a las familias son los fundamentos para llegar a la corresponsabilidad.

La tercera parte (El futuro de la relación familia-escuela como encuentro) consta de ocho capítulos en los que se afirma que familia y escuela han realizado intentos de acercamiento; sin embargo, en la familia se ha producido un movimiento de «delegación» de funciones básicas de socialización que la escuela no ha vivido ni en ritmo ni en profundidad. Padres y escuela deberían practicar más la reflexión y seguir aprendiendo en sistemas abiertos. La responsabilidad educativa debe vivirse en nuevos escenarios y ámbitos de actuación, con dimensión comunitaria. La escuela como institución es la que tiene que liderar la búsqueda de un nuevo paradigma educativo en el que esta se conciba como un espacio relacional, abierto, flexible, con claridad y transparencia en sus metas y criterios, inscrito en un entorno que valora y reconoce el papel de todos los agentes educativos y potencia el encuentro que promueve la reflexión y el intercambio, para hacer las adaptaciones oportunas a la propia realidad y momento.

El último capítulo incluye dos cuestionarios, uno para centros y otro para padres, que pueden servir como punto de partida para la reflexión de la situación concreta del centro y proyectar hacia el futuro una escuela diferente, en la que educadores y familias asumen juntos la tarea de educar, anclado en la reflexión y la preparación de todos, para conseguir el éxito escolar. Este es el gran valor del libro: la oferta de un camino para salir del atolladero en que se encuentra la educación, y la orientación del método a seguir para, con preparación, trabajo y mucho entusiasmo por parte de todos, conseguir el encuentro entre familia y escuela que haga posible un nuevo paradigma educativo que tanto necesitamos.


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