miércoles, 30 de septiembre de 2026

Miguel Delibes: La sombra del ciprés es alargada. Por Marcos Fernández Pérez

Delibes, Miguel: La sombra del ciprés es alargada. Austral, Madrid, 2010. 352 páginas. Comentario realizado por Marcos Fernández Pérez.

Gracias a este título, ganador del premio Nadal en 1947, despegó la carrera literaria de un joven de 27 años llamado Miguel Delibes, que con el apoyo de Ángeles de Castro encontraría en la narrativa un sentido a su existencia.

Si bien es cierto que hoy día es conocido por otras obras como Los Santos Inocentes, El Camino, Cinco Horas con Mario o El Hereje, ya desde su primera novela abre un camino nuevo en la narrativa de posguerra, dando forma a unos temas que más adelante lo harán inconfundible.
- El amor por la naturaleza.
- La pérdida de la inocencia.
- El pensamiento angustioso de la muerte.
- La defensa del prójimo.

El autor enmarca esta novela en la corriente literaria del pesimismo y nos relata la infancia de un niño huérfano llamado Pedro, que vive protegido por las murallas de Ávila y es educado en la instrucción de su maestro, Mateo Lesmes.

Su principal enseñanza es que, para no ser un hombre desgraciado, tiene que evitar cualquier contacto con el mundo, toda amistad y todo afecto, ya que un amor dado a los demás de forma excesiva puede conllevar una pérdida irremplazable. Saber respetar un espacio, una integridad y un individualismo en el otro harán que el vacio que nos deja un ser querido sea más soportable.

Aparentemente puede parecer una enseñanza sencilla, pero lo cierto es que será durante las noches en vela y las continuas pesadillas cuando el protagonista experimente la finitud humana y el constante acechar de la muerte, que se esconde en cada rincón de la casa que habita.

Pasados esos oscuros años, el protagonista se convierte en marino y logra tener una visión más equilibrada de la vida. El conocimiento de otras personas fuera de su entorno y el descubrimiento del amor hacia su mujer Jane dan un giro inesperado para bien en esta novela.

Como un destello de luz, hay un respiro de optimismo en el corazón del protagonista. Sin embargo, la realidad se impone nuevamente y el fatal desenlace de los acontecimientos hará que recuerde lo aprendido. El regreso a sus orígenes volviendo a la ciudad de Ávila, para visitar la tumba de su amigo Alfredo, convertirá la tristeza en esperanza gracias a la fe, único anhelo del protagonista.


Para concluir esta reseña y animarte a leer o releer esta obra, quiero finalizar con una cita que usa Delibes al inicio, como eje central para toda la novela.

Por qué esta ansia, este amor, estos supremos anhelos en el hombre
Por qué existe un destino de amar, bárbaro y triste
En la ruina de carne que movemos. (M. A. Alcalde – Hoguera Viva)


No hay comentarios:

Publicar un comentario