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lunes, 22 de junio de 2026

Arnaldo Pangrazzi: Dejarse curar por Jesús. Por Mª Dolores de Miguel Poyard

Pangrazzi, Arnaldo: Dejarse curar por Jesús. Curar en el nombre de Jesús. Sal Terrae, Santander, 2014. 176 páginas. Prólogo de Jesús Martínez Carracedo. Comentario realizado por Mª Dolores de Miguel Poyard.

Pangrazzi, religioso camilo y especialista en Pastoral de la Salud, nos ofrece en este libro una de las claves de su carisma: enseñar a cuidar, humanizar los servicios socio-sanitarios para poner, como insistía san Camilo, «corazón en las manos»

Esta obra, promovida por el Centro de Humanización de la Salud de los Camilos y prologada por Jesús Martínez Carracedo, que comparte vocación y misión con el autor, toma como modelo y maestro a Jesús, el único capaz de sanar de forma integral a la persona humana. Para ello, y con un objetivo pastoral, a lo largo del libro analiza los textos bíblicos de las curaciones de Jesús desde un punto de vista narrativo (primero, el marco contextual, los personajes, la trama del relato; y, a continuación, las resonancias que deja en el lector). 

Ya en el título se expresa la doble perspectiva del texto y de todo agente de pastoral: curar y dejarse curar, porque todo sanador es, a su vez, portador de heridas que pueden convertirse en fuente de salvación para los demás; a imagen de Jesús, cuyas «heridas nos han curado» (1 Pe 2,25). 

lunes, 3 de abril de 2023

Arnaldo Pangrazzi (ed.): El mosaico de la misericordia. Textos

Pangrazzi, Arnaldo (ed.): El mosaico de la misericordia. La relación de ayuda en la pastoral sanitaria. Sal Terrae, Santander, 1990. Página 43.

¡Escucha!

«Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a aconsejarme, no estás haciendo lo que te he pedido.

Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a decirme por qué yo no debería sentirme así, no es[1]tás respetando mis sentimientos.

Cuando te pido que me escuches y tú piensas que debes hacer algo para resolver mi problema, estás decepcionando mis esperanzas.

¡Escúchame! Todo lo que te pido es que me escuches, no que me hables ni que te tomes molestias por mí. Escúchame, sólo eso.

Es fácil aconsejar. Pero yo no soy incapaz. Tal vez me encuentre desanimado y con problemas, pero no soy incapaz.

Cuando tú haces por mí lo que yo mismo puedo y tengo necesidad de hacer, no estás