lunes, 22 de enero de 2018

Anne Soupe: ¿Dios ama a las mujeres? Por Sandra Chaparro

Soupa, Anne: ¿Dios ama a las mujeres? Hacia una teología de las mujeres. San Pablo, Madrid, 2017. 184 páginas. Traducción de Salvador Peña Martín y Elisa Peña Alonso. Comentario realizado por Sandra Chaparro.

La biblista Anne Soupa aporta en este libro una interesante visión sobre el papel a desempeñar por las mujeres católicas en el seno de su Iglesia. Sin duda es un debate vivo tras el nombramiento, en julio de 2016, de una comisión para el estudio de la restauración del diaconisado. La autora refuta la idea de que la mujer fue creada exclusivamente para «complementar al varón». Su lectura del Génesis, basada en traducciones del texto hebreo original, la lleva a la conclusión de que ni existe precedencia entre los sexos, ni hay funciones adscritas exclusivamente a varones o mujeres en las Escrituras. En su opinión, la situación actual es consecuencia de la Reforma Gregoriana del siglo XI, que impuso el celibato y difundió la imagen de la mujer como seductora y pecadora. Afirma que, desde entonces, las católicas, excluidas de las funciones sacerdotales y del gobierno de la Iglesia, se han volcado en el misticismo, en las misiones, en la caridad, o simplemente han ido abandonando la Iglesia. 

El núcleo del libro es la descripción de lo que la autora denomina la mujer made in Vatican. Según Anne Soupe, combatir las aspiraciones igualitarias de las mujeres porque van en contra de un supuesto determinismo biológico deseado por Dios es “pura lucha corporativista”, al igual que pretender que sus reivindicaciones encarnan una codicia y voluntad de poder desmedidas. La Iglesia, concluye, no parece estar dispuesta a aceptar la idea de que el género y los roles adscritos a los sexos no son productos naturales sino culturales. Anne Soupe se decanta por el feminismo de la diferencia para justificar una mayor presencia de las mujeres en una Iglesia a la que considera “desconectada del mundo”. No encuentra justificación teológica para apartar a las mujeres, más tolerantes y más volcadas en lo cotidiano, del servicio de altar, las lecturas litúrgicas, la distribución de la eucaristía o el gobierno de la Iglesia. Señala que tal vez sea el momento de analizar el privilegio masculino de la ordenación y promover que la Iglesia escuche por igual a todos los bautizados: hombres y mujeres. 

Este libro plantea un problema muy real para muchas creyentes. La autora aporta información útil, los argumentos que esgrime resultan muy convincentes, y la combinación de argumentos teológicos y ejemplos cotidianos facilita la lectura. Estamos, sin duda, ante un libro tan interesante para las mujeres en general como para las fieles católicas en particular.

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