lunes, 16 de agosto de 2021

Nuria Calduch-Benages: Pan de sensatez y agua de sabiduría. Por Ianire Angulo Ordorika

Calduch-Benages, Nuria: Pan de sensatez y agua de sabiduría. Estudios sobre el libro de Ben Sira. Verbo Divino, Estella, 2019. 453 páginas. Comentario realizado por Ianire Angulo Ordorika (Facultad de Teología de Granada, España).

Nos encontramos ante el primer volumen de una nueva colección impulsada por la Asociación Bíblica Española y la editorial Verbo Divino. Con ella se pretende facilitar al lector el conocimiento y acceso a los principales artículos de los más relevantes biblistas españoles. No es de extrañar que el primero de sus números esté dedicado a Nuria Calduch-Benages y al libro bíblico que ha centrado sus amplios, profundos e internacionalmente reconocidos estudios: el libro de Ben Sira, también llamado Sirácida o Eclesiástico. 

Los cuantiosos años invertidos en la investigación quedan reflejados en esta extensa obra. En ella se recapitulan veintiún artículos que habían sido publicados con anterioridad en revistas científicas u obras conjuntas. Algunos de ellos, escritos originariamente en otras lenguas, ven por primera vez la luz en la de Cervantes. Los capítulos quedan distribuidos en cuatro grandes secciones en función de la temática que se aborda. En la primera de ellas se recopilan tres artículos dedicados a cuestiones introductorias sobre Sirácida. El capítulo inicial traza una mirada panorámica a cómo se fue considerando la canonicidad de este libro bíblico. Su compleja historia textual hace que solo conservemos el 70% del Eclesiástico en hebreo, su lengua original, y dos versiones griegas, una más larga

que otra. 

Relacionada profundamente con este punto se encuentra la temática del segundo artículo, en el que aborda la cuestión de su inspiración. Ambas cuestiones resultan complejas tanto por la valoración de Ben Sira hasta que el canon quedó fijado como por presentar diversas formas y lenguas. El tercer capítulo, con el que culmina esta parte, ofrece un estudio de los títulos de Si 1–2 en sus versiones griegas y latinas. Como muestra la autora, estos títulos no son meras indicaciones de lectura, pues reflejan una reflexión teológica y son ejemplos claros de cómo era interpretado el texto bíblico. 

La segunda parte del libro, dedicada a estudios temáticos y semánticos, está constituida por cinco artículos. El papel de la prueba en la vida creyente según Si 2,1-6 es la cuestión que se aborda en el primero de ellos, demostrando cómo, según Ben Sira, la prueba es indispensable para alcanzar la sabiduría, pues purifica y fortalece el corazón. El siguiente capítulo es un estudio sobre el vocabulario cultual en Sirácida que permite a la autora plantear que el sabio entiende en clave sacerdotal su actividad sapiencial. 

El sexto artículo aborda los olores y perfumes de los que habla este libro bíblico. A este le sigue un análisis de cómo Ben Sira recurre a la simbología animal para transmitir sus enseñanzas. Emplea su conocimiento de la fauna como recurso retórico para hablar de la naturaleza y del comportamiento humano. El último artículo recogido en esta segunda sección de la obra se centra en el peculiar modo en que el sabio habla de la misericordia divina para transmitirla a sus discípulos. 

Calduch-Benages recopila otros cinco artículos en la tercera parte del libro, consagrada a estudios exegéticos. El primero de ellos, noveno del conjunto, se ocupa de cómo la Peshitta o versión siríaca interpreta Si 1, evidenciando que también esta traducción tiene mucho de interpretación teológica. Retoma la cuestión de la prueba en el siguiente capítulo, estudiando la estrecha relación que se establece entre esta y la sabiduría en Si 4,11-19. A un juego de palabras hebreas que Ben Sira presenta en Si 6,22 atenderá en el siguiente capítulo. Los tres últimos artículos de esta tercera parte se centran en el perdón en Si 27,30–28,7, en cómo el modo en que Ben Sira plantea los viajes refleja una forma de inculturación helenista y, finalmente, en los rasgos con los que el sabio dibuja a Dios Creador en Si 43,27-33.

Si hay un libro misógino en el Antiguo Testamento, este parece ser Sirácida. Su visión de la mujer se reduce a la perspectiva del varón. De hecho, ningún personaje femenino es mencionado por su nombre, sino por su rol social. Calduch-Benages dedica la cuarta parte de su obra a esta temática, que aborda en cinco artículos. El primero presenta la clasificación de las esposas según Ben Sira en “buenas” o “malas”, otro estudia la posición del sabio con relación al divorcio y un tercero analiza los pasajes en los que se podría interpretar una referencia a la poligamia. Los dos últimos abordan la ausencia de nombres propios en la sección dedicada al elogio a los antepasados (Si 44–50) y el último se centra en la Peshitta. En este capítulo plantea que, a través de añadidos, cambios y omisiones respecto al texto original, la versión siríaca del Eclesiástico resulta más benigna en su visión de las mujeres que otras. 

La última parte del libro establece un puente entre Sirácida y el Nuevo Testamento. El primer capítulo de esta sección analiza los posibles ecos que encuentra Si 2,1-8 en algunos pasajes neotestamentarios, especialmente en la carta de Santiago. El segundo artículo, con el que culmina el conjunto del libro, aborda el modo en que los Santos Padres recurren a este mismo pasaje de Ben Sira, prestando especial atención a Agustín, Juan Crisóstomo y Gregorio Magno. 

Como la propia autora advertía en la introducción, en una obra de este tipo las repeticiones resultan inevitables. Así sucede, por ejemplo, en las referencias a los Santos Padres en relación tanto al canon como a su modo de recurrir a Ben Sira. Más evidente es la reiteración del estudio de la prueba en Si 4,11-19, pues se analiza de forma genérica en el capítulo cuarto y de modo detallado en el décimo. Nos encontramos, con todo, ante un libro necesario para cualquiera que pretenda ahondar y conocer mejor este libro sapiencial. La oportunidad de tener estudios sobre el Eclesiástico de esta calidad al alcance de la mano resulta, sin duda, un privilegio y una comodidad que hemos de agradecer y valorar. 



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