Gruhl, Monika y Körbächer, Hugo: Adiestrarse en la resiliencia. Sal Terrae, Santander, 2013. 160 páginas. Comentario realizado por Rosario Paniagua Fernández.
Este libro está pensado para los que quieren fortalecer los recursos personales. A través de estas páginas y de los numerosos casos prácticos tomados de la vida cotidiana, permite identificar qué fortalece y qué debilita. Gracias a la resiliencia, una persona puede llegar a conocer las estrategias a las que debe recurrir para salir adelante en los obstáculos y las adversidades. La resiliencia se aprende: a lo largo de la vida nos podemos ejercitar en salir adelante, pese a las dificultades que haya que sortear.
Monika Gruhl es formadora, asesora de grupos, instructora y mediadora. Sal Terrae ha publicado varios de sus libros. Hugo Körbächer es coach y formador, director del centro de resiliencia Rondo-Seminarhaus. Ambos han fundado en Osnabrück (Alemania) el Centro de Resiliencia, que ofrece cursos de formación, entrenamiento y coaching.
Sorprende que haya personas que se superan ante situaciones difíciles, mientras que otras se dan por vencidas ante el más mínimo problema. Muchas personas tienen la sensación de haber perdido el control de su propia vida, son incapaces de frenar los impulsos negativos que vienen de fuera. En idénticas condiciones, otras parecen salir indemnes o incluso positivamente reforzadas. La palabra que explica esto es «resiliencia».
Cada vez, la resiliencia goza de mayor atención, y su importancia crece para los profesionales y en el ámbito de la vida privada. A lo largo de la vida se pueden aprender y ejercitar las habilidades y actitudes que estimulan el desarrollo personal. Es un libro eminentemente práctico, experimentado por los autores en seminarios, talleres de perfeccionamiento y cursos de acompañamiento. En él se recogen historias de personas que han participado en esas actividades, preservando la intimidad de los interesados.
En la obra están presentes actitudes básicas de las personas resilientes, como son: optimismo, aceptación, orientación en la búsqueda de soluciones. Se enumeran los cuatro principios destinados a reforzar la acción: autorregularse, responsabilizarse, estructurar relaciones y configurar el futuro. Todos estos principios están ilustrados con casos prácticos, seguidos de un breve comentario y unas preguntas para la reflexión que ayudan a poner en práctica lo planteado en los casos. Las sugerencias que proponen los autores invitan a ejercitar y reforzar sistemáticamente los factores de la resiliencia señalados con antelación. Con todo ello se pretende orientar a conseguir el equilibrio interior y la estabilidad.
El libro tiene un contenido muy práctico y puede ayudar a las personas a tomar decisiones en medio de serias dificultades que la vida les va planteando. Es posible: otros lo han hecho, y los autores marcan estrategias de ayuda muy eficaces. Se puede acudir a él en momentos puntuales en los que se hace necesaria una orientación para tomar el camino más conveniente.
Estamos ante un libro básico para adentrarnos en el concepto de la resiliencia, entendida como el conjunto de fuerzas que las personas ponen en funcionamiento para controlar sus vidas en los momentos buenos y malos. Se pueden considerar personas resilientes aquellas que no se dejan aplastar por las circunstancias y salen fortalecidas de la adversidad. Las personas resilientes, cuando pasa la crisis, han crecido en competencias personales, entienden mejor la debilidad del otro. Percibir y soportar el dolor, ponerse de nuevo en camino con ánimo renovado, conduce a una autoconciencia reforzada y a una actitud básica resiliente. Son aquellas personas que sufren serios reveses en la vida pero demuestran una especial capacidad de resistencia individual.
Cuando viene la crisis, y esta alcanza su punto álgido, las cosas van tomando otro cariz, el empeoramiento puede provocar un cambio trascendente; en la experiencia límite se esconden nuevas posibilidades que no se conocían antes de la crisis; tal vez haya que adoptar nuevas estrategias, pues las anteriores a la crisis no son ahora válidas, el horizonte vital se amplía, y se produce una nueva identidad, siempre que se haya aceptado el problema, aun con dificultad.
Cuando aparece la situación difícil, hay que buscar la salida cuando y como se pueda, y no cerrarse en el problema sin horizonte. A lo largo de la vida, la resiliencia puede presentarse de formas muy diversas, según las estrategias personales aprendidas, y es muy significativo el entorno en el que se desenvuelve la persona.
Hay acontecimientos que tienen una fuerte incidencia en la vida de las personas, como son la enfermedad, la muerte de seres queridos, las pérdidas; suponen duras pruebas para la capacidad de resistencia anímica de los afectados. Pero la resiliencia es también necesaria en la vida cotidiana, en el trabajo, en las relaciones personales. Todo ello puede generar una sobrecarga que exige una buena dosis de resiliencia. El entrenamiento se hace necesario, y es de gran ventaja empezar por lo pequeño y activar las fuerzas interiores; el más beneficiado es el interesado, sin olvidar los beneficios sobre el entorno, que también se hacen notar. Estos resultados positivos son, entre otros, los siguientes: se incrementa la compasión y la empatía; mayor aprecio de las relaciones personales; aceptación de la vulnerabilidad; mejor consideración de los propios valores; cambio de prioridades; incremento de la superación; sentimientos más estables; mayor madurez emocional; mayor valoración de la vida; más comprensión del sentido de la vida; relación con la trascendencia.
En suma, los autores señalan que el propósito de la publicación no es otro que ayudar a las personas en las dificultades de la vida. Tiene además una aplicación muy personal para cada uno y también para ayudar a otros en situaciones difíciles. Es una llamada a la reflexión, a valorar los activos y pasivos con los que se cuenta y estar los libros abiertos a los aprendizajes nuevos para lograr un mayor equilibrio personal. Nadie posee la resiliencia de una vez por todas: cada vez que la situación cambia, hay que activar una serie de fuerzas y capacidades necesarias para hacer frente a las nuevas exigencias. El proceso de adaptación es dinámico: aprender a lo largo de la vida significa estar siempre abiertos a nuevas experiencias y estar dispuesto a superar antiguos modelos y pautas de conducta.
La resiliencia se desarrolla a través de pequeñas correcciones de rumbo que forman parte del vivir cada día, no de una manera brusca. Es de gran ayuda un acompañamiento exterior cuando llega la desorientación, la turbación por la situación que se está viviendo; se necesitan impulsos de otros que, desde el conocimiento de la técnica y de la persona que sufre el problema, puedan ayudar. Para ello hay que depositar en el acompañante toda la confianza y afrontar el cambio positivo con mucho ánimo.
Libro de enorme utilidad, de expresión clara y al que se puede acudir en momentos de dificultad para ir aprendiendo el mejor camino para salir de la mejor manera posible cuando el dolor y las pérdidas hacen su aparición en la vida de las personas.
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