lunes, 16 de marzo de 2026

Anselm Grün: Ya no habrá llanto ni dolor. Por Marta Sánchez

Grün, Anselm: Ya no habrá llanto ni dolor. Sal Terrae, Santander, 2013. 86 páginas. Comentario realizado por Marta Sánchez.

Anselm Grün vuelve a sorprendernos con dos breves opúsculos: Hasta que en el cielo nos veamos y Si solo me quedara un día de vida, editados en un solo volumen en España. Ambos textos abordan el proceso de duelo. ¿Cómo es posible vencer los sentimientos negativos y volver a recobrar el gusto por la vida desde la fe? Su consejo es descubrir en la experiencia del dolor el fuego interior que anida en la persona. Ofrece dos pistas para pasar de una vivencia ligada a la pérdida de vitalidad y fuerza. Enfréntate a este momento directamente, pero dejando tus lágrimas en las manos de Dios, y vive como si fuera el último día de tu vida.

En el primer escrito nos recuerda qué es el duelo. Una experiencia que se origina en el recuerdo. La mejor manera de combatir estos pensamientos es hablar con Dios. No te asustes si tienes palabras de ira o cólera: Dios libra de la angustia al orante. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó (Job 1,21). Sobre todo –aclara Grün– orad y permaneced en silencio. No necesitas hacer nada para saborear la ternura de Dios. En los momentos de pérdida y dolor, el hombre se encuentra con su propia interioridad, y es en lo escondido donde habita el Señor. En el segundo aborda cómo aprender a vivir como si fuera el último día de la vida. Algunos consejos son: saborea las cosas, disfruta del hecho de estar vivo, huele los aromas... y siente cómo el Espíritu Santo te acompaña en todo momento. No dejes que el miedo te impida hacer aquellas cosas que brotan desde lo hondo. Reconoce que todo está en las manos de Dios y verás el mundo más hermoso y habitable. Aprender a vivir de esta forma no es un camino de rosas ni tampoco de espinas. Por eso recomienda ejercitar la memoria, leer la Biblia y hacerse consciente del Amor de Dios, que penetra en el interior a través del misterio de la respiración.

En definitiva, dos escritos maravillosos de fácil lectura. Se recomienda la lectura pausada de estas páginas, porque ayudan a descubrir la cercanía de Dios. Si abres tu corazón en la oración, entonces vislumbrarás la luz que anida en tu interior y serás verdaderamente libre. 



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