Gutiérrez Gustavo y Müller, Gerhard Ludwig: Del lado de los pobres. Teología de la liberación. San Pablo, Madrid 2013, 182 páginas. Comentario realizado por Rosario Paniagua.
«La nueva evangelización deberá ser una evangelización inculturada... La Palabra debe encarnarse en mundos, situaciones, y culturas diversas. Con ello no solo su trascendencia no queda afectada, sino más bien afirmada» (Gustavo Gutiérrez).
El libro es fruto de la reflexión de dos teólogos provenientes de dos mundos experienciales muy distintos: uno, teólogo de la liberación, peruano; el otro, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, alemán. A lo largo del libro se plantean el papel de la Iglesia y de la teología en la era de una globalización de estilo neoliberal, fijada únicamente en lo económico. Lejos de considerar la teología de la liberación como algo superado, los autores reivindican su vigencia en una época en que la brecha entre ricos y pobres no hace más que acrecentarse y nos recuerdan el compromiso por la justicia que todo cristiano debe asumir como imperativo sustancial. De ahí la permanente novedad del tema que nos presentan.
Los autores: Gustavo Gutiérrez conocido teólogo de la liberación, peruano, y Gerhard Ludwig Müller, profesor de Dogmática en Múnich, nombrado en 2002 obispo de Ratisbona. Dos experiencias diferentes, amigos y con importantes convergencias y convicciones fundamentales.
Gustavo Gutiérrez responde con su vida a la pregunta: ¿cómo puede hablarse del amor de Dios frente a la miseria de los pobres, de la injusticia en el mundo? Es una pregunta que nos ha de interpelar a todos en cualquier situación en que nos encontremos. Sorprenden sus reflexiones con ejemplos inspirados en la praxis, tomando ejemplo de las personas con las que vive el día a día y que le están enseñando y nutriendo con sus experiencias en medio de un mundo marginal; de ahí la afirmación de que los pobres, la gente que sufre, tiene esperanza, y la liturgia de los pobres está llena de belleza, de alegría: los pobres saben celebrar.
Sus maestros son los pobres, y desde ahí Gustavo Gutiérrez reflexiona sobre la realidad social y sus quiebras; está considerado el padre de la teología de la liberación desde 1968; sus trabajos en esta dirección configuran una obra científica que ha hecho historia en la teología. Representa uno de los enfoques más innovadores del siglo XX, habiendo tenido que rendir cuentas ante sí mismo y ante la Iglesia. Queda fuera de toda duda que al compromiso con los pobres se une una profunda experiencia espiritual y mística.
La importancia histórica de la teología de la liberación estriba en que ha ayudado a la Iglesia a redescubrir el compromiso por la justicia y el anuncio de la Buena Noticia a los pobres, especialmente, a través de los propios pobres.
Según Gutiérrez, el que se nombre como tal la teología de la liberación es secundario; lo importante es la realidad de la vida de los pobres, y mientras esta siga siendo mala, hay que mantener viva la teología de la liberación. La brecha entre ricos y pobres está ahí; por tanto la teología de la liberación no ha pasado de moda desde la Conferencia de Medellín, considerada como el nacimiento de este movimiento que supo extraer del Evangelio no solo la ayuda a los pobres, sino las orientaciones para una transformación más justa de la sociedad, en lo que queda mucho por hacer. La brecha entre ricos y pobres no es solo la consecuencia de circunstancias económicas y sociales, sino una expresión de pecado estructural que entra en conflicto con el orden de la creación y, más que con el séptimo mandamiento, con el primero.
Por su lado, Gerhard Ludwig Müller y otros profesores llegaron en 1988 a Perú y se sumergieron en las realidades sociales y pastorales de los barrios de chabolas y en las comunidades campesinas de los Andes peruanos. Desde ahí se instauró una relación de amistad con Gutiérrez, y Müller se volcó en la teología de la liberación. A partir de ahí pasó temporadas no lectivas en Perú, enseñando en varias universidades y cursos de verano. Conoció la cruda realidad de los pobres, vivió con ellos en las aldeas más alejadas, durmió en el suelo.
Hacer teología de la liberación significa conocer la realidad en la que viven los pobres, tomarla como punto de referencia. Hacer teología de esta manera significa conectar de la forma más estrecha fe y vida. Fue un cambio de paradigma de Müller, que en sus conferencias apostó por la teología tal y como la concebía Gutiérrez. La Iglesia es de todos y ha de dar respuestas en todas las latitudes del mundo con sus problemas concretos. Ser cristiano significa comprometerse por los derechos políticos, económicos, sociales y culturales de los hombres, por su dignidad como hijos de Dios y, junto con ello, por una sociedad más humana.
El libro que presentamos es una síntesis de la reflexión de los dos teó ogos y arroja luz sobre el papel de la Iglesia y de la teología en la era de una globalización de estilo neoliberal, muy centrada en lo económico. Este libro pregunta por la importancia de la teología de la liberación para la teología actual y para la vida eclesial y califica la teología de la liberación como una tarea eclesial necesaria. Ya Juan XXIII, en la apertura del Concilio Vaticano II, habló de la «Iglesia de los pobres».
Esta teología no pierde actualidad, no puede perderla –eso sí, con los ajustes precisos por el paso del tiempo–; y no pierde actualidad porque sigue existiendo la injusticia. Mientras existan 830 millones de personas en el mundo que pasan hambre, pese a la riqueza de unos pocos, esta teología no perderá vigencia. Dios nos ha liberado a todos en Jesús para la libertad (Gal 5,1).
Esta es la propuesta a lo largo de 6 capítulos en los que alternan las reflexiones de los dos teólogos. En el índice podemos ver las aportaciones de los dos; la teología una función eclesial; la experiencia liberadora: impulso para la teología europea; situación y tareas de la teología de la liberación; la teología de la liberación en la controversia de opiniones; ¿dónde dormirán los pobres?; el futuro común de la Igle sia una: la solidaridad en Cristo.
Una excelente entrega es la que los autores ponen en nuestras manos, que nos interpela seriamente como ciudadanos de un mundo desigual y siembra una gran inquietud acerca de las desigualdades sociales en un mundo fragmentando entre los ricos y pobres. Merece hacer la travesía completa por sus páginas.


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