lunes, 27 de julio de 2026

Dolores Aleixandre y José María Fernández-Martos: Caminar años arriba. Por Marta Sánchez

Aleixandre, Dolores, y Fernández-Martos, José María: Caminar años arriba. Sal Terrae, Santander, 2015. 246 páginas. Prólogo de Cipriano Díaz Marcos. Comentario realizado por Marta Sánchez.

Aleixandre y Fernández-Martos, ilustres jubilados, narran cómo envejecer no es vivir limitado y dolorido. Es descubrir qué lo bueno está por llegar. Abrirse a nuevos horizontes, a lo esencial de la vida, reconocerse entre lo oscuro y lo luminoso en cuerpo y en espíritu. Su mensaje es, sencillamente, seguir escalando hacia arriba en la vejez y la muerte. 

Los mayores son los pedagogos del alma. Platón escribió: «la vida espiritual mejora a medida que declina la corporal». Despertar a lo sabroso de esta etapa es vivir el difícil tiempo de la jubilación. Este momento es ideal para integrar los desajustes en la edad personal (biológica, cronológica y sociológica). La sociedad valora más lo que se sabe hacer que lo que realmente se es. Este soborno social arrastra a muchas personas al cáncer de la rutina. Hay que reaccionar con coraje y vigor y aceptarse a sí mismo. Convertir lo caduco –dentro del mundo laboral– en perenne. Dios derrama bendiciones sin cuento (Mal 3,10). Muchas veces el tedio y la inquietud nublan el deseo de Dios. Aleixandre recomienda mirar a lo escondido, calmar esta sed de Lo Absoluto. Fernández-Martos ofrece pistas para no distraerse en esta etapa y evitar la epidemia de la depresión. Preparados bíblicos para varias dolencias. La vejez es una etapa favorable para trabajar el optimismo. Sin olvidar las menguas propias de esta edad, envejecer es ser realista y descansar al sol. Descubrir nuevos hábitos en el sosiego de la tarde otoñal. Atreverse a romper con la idea de que es un tiempo monótono. Para el creyente es un tiempo de llamada de Dios. Es decidirse a ser lo que se es. Limpiar las carcomas de la jubilación. Descubrir una nueva alborada de claridades, de pasividades, de deseos y esperanzas por los que luchar. La madurez va profundizando en el deseo de Dios, y ahora la inteligencia y la libertad están puestas en las manos del Altísimo. Finalmente, Fátima Miralles presenta algunos amigos de la última hora. Testimonios de aquellos que finalizaron su vida en oración y mantuvieron la esperanza hasta en el momento último de su muerte. 

Una excelente obra para regalar. Su lectura es como una píldora de esperanza y optimismo. Un magnífico libro que recomiendo tener en toda casa donde vivan nuestros mayores. Escrito en un tono jovial y con diferentes estilos. Hallarás en estas páginas una sabiduría bíblica para nacer de nuevo y vivir alegre:  Mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis? (Is 43,19).



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