Cantalamessa, Raniero: ¿Tú crees? Pensamientos actuales sobre la fe. PPC, Madrid, 2014- 304 páginas. Comentario realizado por Marta Sánchez.
Raniero Cantalamessa es franciscano capuchino, miembro de la Comisión Teológica Internacional y predicador de la Casa Pontificia desde 1980. Agradece a Terrani haber reunido esta colección de reflexiones suyas sobre el «motu proprio» Porta fidei, con el que Benedicto XVI convocó el Año de la fe. Estas páginas se organizan en tres secciones centrales (Confesar la fe, Celebrar la fe y Testimoniar la fe), con una sección introductoria (La puerta de la fe) y otra conclusiva (María, la primera creyente).
La fe es un acto personal que sale de las raíces del corazón. Es una virtud teologal que, junto con la esperanza y la caridad, constituye un regalo de Dios al hombre. La tarea del creyente es permanecer en su opción personal, confesar la fe. Cuando se recita el credo, se expresa la belleza del Creador. El Amor es el «porqué» último de la Encarnación. La Sagrada Escritura nos habla de la solidez del misterio de la Encarnación. Para comprenderlo es preciso vivir y renovar la fe en Cristo Jesús. La fe es una posibilidad que se ofrece indistintamente a todos. Cuando una persona celebra la fe, comparte una misma experiencia junto con otras que desean seguir a Jesús de Nazaret y anunciar el amor de Dios a todos los hombres. La Iglesia se «hace» con la Eucaristía, la celebración comunitaria que apaga la sed de Dios. Es el Misterio de la fe que renueva y hace presente la experiencia del amor personal de Dios al hombre. Los fieles no pueden vivir en la oposición entre el testimonio personal y el apostólico externo. Participan en la vida de la Iglesia. El cristiano vive una ética del compromiso. Compartir no es solo dar, sino también visitar. No es solo dar dinero, sino el propio tiempo. Una necesidad vital y actual en la Iglesia es descubrir la importancia de la obediencia fundada en Cristo y en el bautismo, María, la primera creyente, es –dijo Lutero– la joya preciosa nunca suficientemente alabada. Myriam fue nada más que una muchacha joven, modesta y buena. Ella enseñó a responder con alegría al Señor. Fue la primera que abrió de par en par a Cristo la puerta de su fe. Para Dios, María es una persona muy querida desde la eternidad. Es la mujer elegida para dar a luz a su primogénito. El reto que tiene la Iglesia para responder a las expectativas de jóvenes es transmitir alegría y esperanza.
Un buen libro para tener en la mesilla. Son reflexiones breves y sencillas que permiten crecer en la vida espiritual. Ayudan a regar el tesoro de la fe. Su lectura deja un poso; como las gotas de lluvia que penetran en la tierra, invita a descubrir el valor de profundizar en el corazón humano. Una magnífica obra para conocer qué es la fe de la Iglesia.


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