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lunes, 24 de febrero de 2025

Pedro Miguel Lamet: El último jesuita. Por Manuel Revuelta González

Lamet, Pedro Miguel: El último jesuita. La dramática persecución contra la Compañía de Jesús en tiempos de Carlos III. La Esfera de los Libros, Madrid, 2011. 626 páginas. Comentario realizado por Manuel Revuelta González.

Pedro Miguel Lamet es un experto escritor de novelas históricas. En la que ahora nos ofrece, la literatura de ficción sirve de soporte al relato de un hecho histórico: la expulsión y supresión de la Compañía de Jesús en tiempos de Carlos III. En El último jesuita no es la ficción la que predomina sobre una historia sometida a la fantasía, sino que es la narración de una historia, contada tal como sucedió, la que se nos brinda bajo el recurso de una trama novelesca. El autor hace notar que, salvo los elementos de ficción, «todo lo demás que se cuenta en este libro es pura historia» (p. 616); y tiene razón. La trama novelesca tiene dos protagonistas: Mateo Fonseca, que fue novicio jesuita y dejó la Compañía, y su hermano Javier, que perseveró en ella. Mateo es el protagonista principal, pues la novela se presenta como el relato autobiográfico que él mismo empezó a escribir precisamente en el verano de 1773, cuando, siendo secretario del embajador en Roma, don José Moñino, el papa Clemente XIV suprimió la Compañía de Jesús. El personaje de Mateo se mueve en un doble plano: como conocedor de los jesuitas y, al mismo tiempo, como enterado de la trama urdida contra ellos por el gobierno de Madrid. 

Mateo empieza contando sus recuerdos desde 1759, cuando era alumno en el

jueves, 24 de octubre de 2019

Pedro Miguel Lamet: El último jesuita. Por Marisa Regueiro

Lamet, Pedro Miguel: El último jesuita. La dramática persecución contra la Compañía en tiempos de Carlos III. Madrid, La Esfera de los Libros, 2011. 626 páginas. Comentario realizado por Marisa Regueiro.

En los últimos años la novela histórica ha recobrado, sin duda, el extraordinario vigor de los tiempos románticos. Los éxitos del género se multiplican en el panorama editorial, con desigual resultado no siempre exento de cierto oportunismo comercial que reivindica, en aras de la supuesta creación, una «libertad narrativa» que desdibuja completamente la realidad histórica. Es difícil en este abigarrado panorama de reinas castellanas, princesas nórdicas, desvelamiento de misterios vaticanos, héroes de resistencias y guerracivilistas, la novela que recree con fidelidad hechos y figuras del pasado, sin distorsionar la realidad histórica y, a la vez, con la dosis de creatividad narrativa necesaria para incluirlo en el catálogo de las obras literarias.

Sólo el buen escritor puede superar el desafío de la integración de estas dos líneas discursivas, de la base documental seria y, al mismo tiempo, de la creación literaria viva, original y verosímil. Como diría Cervantes, en el cuento «basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad», requisito imprescindible en el género y valor de la novela que nos ocupa. Como reza su subtítulo, La dramática persecución contra la Compañía de Jesús en tiempos de Carlos III, los hechos narrados revelan una sólida fundamentación documental que posibilita la