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viernes, 1 de septiembre de 2017

Rémi Brague: El Reino del hombre. Por Miguel García-Baró

Brague, Rémi: El Reino del hombre. Génesis y fracaso del proyecto moderno. Encuentro, Madrid, 2016. 400 páginas. Traducción de J. A. Millán Alba y revisión de B. Millán. Comentario realizado por Miguel García-Baró (Profesor de Filosofía, Universidad Pontificia Comillas, Madrid).

La fenomenal erudición, la profundidad de muchas de las páginas y la agilidad de muchas de las ideas de este prestigioso pensador casan ya mal, desde el primer instante, no solo con la rotundidad del subtítulo de su libro, sino, en especial, con el singular de la expresión el proyecto moderno. ¿Será verdad que “en los tiempos modernos el saber del hombre se libera de la naturaleza y de lo divino” (p. 9)? (Franz Rosenzweig también consideraba que el viejo pensamiento había sido en exclusiva —mayoritariamente— cosmología primero, teología después y antropología al final; pero todo este desarrollo enseñaba luego a fondo la imposibilidad de encajar la vida del espíritu dentro de la noción de totalidad, de modo que abría a algo muy nuevo y a la vez muy antiguo...).

Brague defiende su unilateralidad recurriendo a que lo que hay de proyecto lo hay de novedad, o sea, de rechazo de lo ya pasado. Por tanto, cuanto haya en la antropología de los siglos “modernos” de arraigo cosmológico o teológico, no pertenece al tema de su ensayo en sentido estricto. A lo que añade un segundo recurso no menos sagaz, y no menos audaz: contraponer plenamente proyecto a tarea. El primero quiere decir nuevo comienzo, autonomía de su sujeto y progreso (indefinido); la segunda, misión entregada, cálculo de las propias fuerzas y esencial responsabilidad. Y no cabe duda de que a algo de este estilo hay que apelar para fundamentar el fracaso del proyecto moderno, porque muchas de sus características, como sabe perfectamente el propio Brague y nos recuerda desde el principio, se retrotraen a la Biblia misma, y no solo al Segundo sino incluso ya al Primer Testamento.