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viernes, 21 de noviembre de 2025

Juan Rubio Fernández: «Hubo una vez un Concilio...». Por Lázaro Sanz Velázquez

Rubio Fernández, Juan: «Hubo una vez un Concilio...». Carta a un joven sobre el Vaticano II. Khaf, Madrid, 2012. 134 páginas. Comentario realizado por Lázaro Sanz Velázquez.

Nos encontramos ante un libro original en el que prima la reflexión personal, «con algunos datos y con mucho de opinión». Está escrito en forma de carta a un joven, al que el autor, Juan Rubio, director de Vida Nueva, da el nombre de Chancho y que personaliza a los jóvenes de 18 a 30 años, gente de una generación distinta de la que vivió el posconcilio. El estilo del libro es directo. Se aleja de la erudición, pero algunas veces hace incursiones en informaciones que el autor considera válidas para que el libro pueda ser usado en las clases de religión en los centros de enseñanza. El libro-carta está dirigido a quien tenga cierta preocupación por saber, no a jóvenes ateos o agnósticos. Los jóvenes necesitan conocer hoy aquella primavera conciliar.

Lo que Juan Rubio va a contar en esta carta es una experiencia de vida, de luz y de belleza que la Iglesia emprendió hace cincuenta años con el Concilio Vaticano II, para que los jóvenes no olviden que en la Iglesia ha habido y hay gentes con vigor e ilusión que han entregado sus vidas para «darte una razón de vivir y de soñar». «No creo que hoy se pueda vivir en la Iglesia sin conocer y estudiar toda la riqueza que encierran los documentos que salieron de aquel Concilio, pero sobre todo su espíritu. Esa es la razón que me ha impulsado a

viernes, 13 de septiembre de 2024

Juan Rubio: En memoria mía. Por Fernando Bravo Miralles

Rubio, Juan: En memoria mía. Fragmentos de la vida de un cura. PPC, Madrid, 2010. 176 páginas. Comentario realizado por Fernando Bravo Miralles.

Resulta un tanto extraño, en el panorama literario actual, encontrar un relato de ficción en el que el protagonista sea un sacerdote. Atrás en el tiempo quedaron grandes obras como El cura de aldea, de Balzac; El diario de un cura rural, de Georges Bernanos; El poder y la gloria, de Graham Greene; La duda inquietante, de José María Gironella; La cruz invertida, de Marcos Aguinis; o las magistrales, en este género, Los curas comunistas y Muerte a los curas, de José Luis Martín Vigil, además de otras publicaciones que el autor aporta en su prólogo. Quizás hoy la figura del cura parece no tener relevancia suficiente para crear, en torno a su vida y circunstancias personales, novelas que puedan destacar con nombre propio en las librerías, en las que, en cambio, son muy demandadas obras de contenido pseudorreligioso con tramas en las que, si aparece una figura eclesiástica, es para revestirla de un cierto oscurantismo retrógrado. Por ello, visto el panorama, no deja de ser una osadía la aventura literaria de Juan Rubio. Sin embargo, es un empeño necesario y conveniente, a mi modo de ver, pues esta obra hace saltar por los aires el arquetipo tradicional que se tiene del sacerdote, presentando, aun revestido de ficción, la verdad, a flor de piel, de la vida de aquellos que sienten, aman, sufren e intentan sobrevivir, en medio de un clima un tanto hostil, aportando la esperanza que en sí lleva la Buena Noticia que están llamados a anunciar en