viernes, 10 de enero de 2020

Fernando Trujillo Sáez: Activos de aprendizaje. Por José Fernando Juan Santos

Trujillo Sáez, Fernando: Activos de aprendizaje. Utopías educativas en construcción. PPC, Madrid, 2018. 163 páginas. Prólogo de Juan Ignacio Pozo. Comentario realizado por José Fernando Juan Santos.

Un libro más de educación para unos. No es así. Como en tantos ámbitos, surgen y crecen propuestas de todo tipo, sin base in re. De esta lectura de las utopías educativas lo que destaca de primeras es su realismo. Es decir, su “inquimerismo” y mirada profunda a la escuela, no sólo cambiante, sino que debe cambiar para dar respuesta auténtica a los tiempos buscando el bien primordial de los niños y jóvenes que pasan por sus aulas. 

Con una narrativa descriptiva, el profesor Fernando Trujillo demuestra que ha observado de cerca y con sano criterio diversas realidades escolares, y que ha dialogado con ellas. De ahí la estructura del libro, una especie de búsqueda de grietas por donde la novedad de nuestros tiempos se hace presente en estructuras y sistemas escolares tendentes a la repetición de sí mismos. 

Los activos del aprendizaje son aquellos que, en sus palabras, hacen posible y necesario el aprendizaje. Valga la redundancia. 

(1) Profesores activos y comprometidos con un proyecto que les supera y con el que se ven implicados como claustro.

(2) Contenidos y proyectos, metodologías cooperativas y actitudes que deconstruyan ciertas enseñanzas para abrir nuevas educaciones. Especialmente interesante en este punto, conocidas realidades recientes de implementación suicida, sus cualidades y perversiones. 

(3) La apertura de la escuela más allá de sí misma, a las familias y la sociedad, como verdadero activo del aprendizaje. Algo que no cabe contemplar en los tiempos de las alianzas entre distintas instituciones. La escuela llamada a dialogar con su entorno y su realidad, para ser encarnada. No directamente ni propiamente con empresas, sino con organismos sociales vivos y vivificando a su vez el entorno, como institución cultural de primer orden. 

(4) Por último, la atención a las distopías educativas, tan desconocidas, donde desaparece la relevancia de lo humano, al menos como tentación de sustitución. Tecnología y máquinas de todo tipo plantean muchos interrogantes, a pesar de que han tenido pasaporte legal de entrada en la escuela sin mucho criterio de pertenencia. Para la reflexión más sincera.

En definitiva, un auténtico y esencial libro para quienes miran no solo la educación presente, sino que miran, quizá y solo quizá, diez años más allá de su día a día entre clases, notas y reuniones.

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