lunes, 1 de febrero de 2021

Cristina Inogés Sanz: No quiero ser sacerdote. Por José Fernando Juan Santos

Inogés Sanz, Mª Cristina: No quiero ser sacerdote. Mujeres al borde de la Iglesia. PPC, Madrid, 2020. 240 páginas. Comentario realizado por José Fernando Juan Santos.

El camino hacia los estudios de Teología, que la autora ha recorrido, es ya significativo y dice mucho de la situación de la mujer en la Iglesia. En el libro, muy manejable y bien editado, el lector encontrará bellas imágenes e infinidad de referencias como en una cascada de cuestiones provocadoras y un horizonte que recupera decididamente el bautismo como clave esencial del seguimiento de Cristo, del ser cristiano.

Pese al título, bien escogido, no es un libro centrado con mirada reducida en este tema de actualidad, tanto dentro de la Iglesia como fuera de ella. Es más bien un ensayo sobre la Iglesia en el siglo XXI, sobre su imprescindible actualización y novedad, escrito por una mujer, a través de la cual participan muchas otras mujeres del pasado y del presente. ¿También del futuro? Con sus voces diversas, con sus lenguajes particulares, con sus experiencias históricas, van dando forma al libro para hacernos mirar nuevamente el origen de la Iglesia, la llamada de Cristo a todas las personas, la necesidad de una misión en el mundo respetuosa y libre. Uno de los principios fundamentales, que todo lector encontrará, va de la mano de la diversidad carismática de la Iglesia, de la frescura que siempre ha manifestado bajo la acción del Espíritu.

Un ejercicio de honestidad intelectual claro y moderado, que rezuma implicación personal, vivencias personales y una apuesta libre por una Iglesia que conjuga la sabiduría de lo antiguo contra las inercias de su presente. El lector verá que no se ahorran preguntas incómodas a nadie y tampoco se guardan las respuestas que, desde la misma teología, se pueden ir abriendo paso. Sin lugar a duda, dentro de una realidad sistémica y compleja, como lo es la Iglesia, el cristianismo actual, la religión en esa posmodernidad, la mujer aparece como nuclear, en diálogo con otras tantas cuestiones, todavía sin resolver del todo, que inquietan y preocupan hondamente, que transformarían decididamente nuestra práctica y nuestra presencia en el mundo. Es la cuestión general, el cristianismo, lo que impulsa este libro; no solo la cuestión particular sobre la mujer. Se agradece la madurez teológica de estas mujeres, tantas veces en los bordes y las fronteras, tendiendo puentes.


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