lunes, 25 de mayo de 2026

Juan José Valverde: Completar la vida. Por Rosario Paniagua Fernández

Valverde, Juan José: Completar la vida. Primeros pasos en el camino del buen morir. Centro de Humanización de la salud, Sal Terrae, Santander, 2014. 136 páginas. Comentario realizado por Rosario Paniagua Fernández.

La muerte tiene muchos significados profundos y nos proporciona claves para desplegar el infinito potencial de nuestro ser
(Edward W. Bastian). 

La vida y la muerte son procesos interrelacionados; la ventaja de superar el miedo a la muerte y poder hablar sobre ella con naturalidad es que se aprende a valorar y a vivir la vida con más plenitud. Morir es una parte más de la vida, algo natural que hay que desdramatizar. Cuando llega la hora, más allá del alivio físico que la medicina se encarga de proporcionar, se necesita acompañamiento, cuidados, cariño, buscar el sentido último a la vida que se escapa, dar entrada al perdón, la gratitud y el amor. 

El libro trata de ayudar a superar las barreras habituales sobre la muerte, los miedos, los prejuicios y señala con claridad que lo que hace una buena vida, hace una buena muerte; cada persona vive su vida, cada persona muere su muerte. Se trata de vivir el final de la mejor manera posible en todos los aspectos que configuran la vida humana: físicos, emocionales, espirituales, etc. 

El autor es doctor en Medicina, especialista en oncología médica y máster en Bioética. Tiene una dilatada experiencia en la atención a enfermos oncológicos y a sus familiares. Autor de Guía Clínica de Comunicación en Oncología, en la actualidad se ocupa de cuidados paliativos de los enfermos en la fase final de su vida, lo que le otorga un gran crédito para el tema que desarrolla en la presente obra, pues escribe lo que está viviendo en su día a día profesional y humano. 

Todos desean morir de la mejor manera posible, no solo una buena muerte sino todo el proceso anterior a la muerte que puede ser largo y difícil en muchos casos. Este buen morir se asocia a no querer soportar dolor, no sufrir, no ser una carga para la familia, no morir solo, etc. Desde este prisma se trata de una imagen en negativo de lo que no se quiere… Pero hablar de un buen proceso de morir supone incorporar aspectos positivos como la reconciliación, estrechar lazos afectivos con las personas cercanas; para ello hay que tomar conciencia de la mortalidad, aceptar lo inevitable, lo natural del final de la existencia, hablar con naturalidad de lo que nunca se ha querido mencionar. 

En el libro se señala cómo todos los seres humanos tienen una resistencia natural al cambio. Todos los ritos de tránsito, de las diferentes culturas, surgen para favorecer de manera anticipativa un proceso de transformación frente a los ciclos naturales de paso: nacimiento, madurez, matrimonio, muerte. Cualquier cultura que promueva una preparación anticipada sobre la muerte, permitirá una mayor seguridad y un menor sufrimiento en las etapas finales de la vida. 

La falta de preparación y el miedo de no haber desarrollado una conciencia auténtica de la muerte es causa de gran sufrimiento al final de la vida. Al tomar conciencia de que nuestros días son limitados, entramos en una nueva relación con el tiempo: una relación de aprecio, en la que atesoramos lo que nos queda y tomamos la determinación de no malgastarlo inútilmente. 

La profundidad del tiempo vivido llega a ser más importante que el tiempo medido. Sorprende que la cultura actual dé más importancia a la longevidad que a la calidad del tiempo de vida. 

El libro está dividido en dos secciones: la primera hace una introducción general al tema de la muerte hablando de las prioridades que damos en la vida, a veces equivocadas, como si lo de morir no fuera a acontecer nunca; el sufrimiento como experiencia personal, las caras del sufrimiento, el sufrimiento evitable e inevitable, pensar en la muerte, volver a nacer, el proceso de morir, el buen morir, afrontar la enfermedad y la muerte, decisiones finales, la enfermedad como crecimiento personal. 

En la segunda describe opciones para aliviar el sufrimiento: la sedación paliativa, dificultades sobrevenidas, los tratamientos, alimentación e hidratación, alivios del sufrimiento, cómo superar el miedo, la paz, la aceptación, el sentido último, la espiritualidad. Finaliza con un epílogo donde se señalan algunos elementos del buen morir y un apéndice con resúmenes de la propuesta del libro. En suma, el final de la vida es un viaje, que se puede preparar y que podemos ayudar a otros a preparar para evitarse sufrimientos. 

La muerte es una puerta abierta al misterio, la muerte es un proceso, la muerte es una vía de acceso a un espacio abierto hacia el infinito. Hay que superar la imagen negativa de la muerte y abrazar la natural mortalidad. Todos tenemos que preparar el proceso de morir y esa preparación supera los límites de la medicina; circunscrito al alivio de los síntomas físicos, alcanza una dimensión más amplia donde están presentes la dimensión personal, social, cultural, espiritual. 

Como integrantes de una comunidad humana tenemos que promover recursos adecuados que permitan el cuidado integral de las personas en la recta final de su existencia, por la que todos vamos a transitar. Da claves para el buen morir en donde el autor destaca que sea apropiado, asistido, proporcionado, valorado, asumido. El libro lo valoramos útil y práctico para las personas que se encuentran en situación de acompañar a otros en el tramo final; tal vez adolezca de una profundidad creyente que entendemos muy necesaria para personas en las que la trascendencia es vital en el conjunto de su vida, y en donde encontraría un amplio horizonte de sentido en esa hora última. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario