miércoles, 27 de mayo de 2026

Álvaro Barreiro Luaña: Los Misterios de la Vida de Cristo. Por Mª Dolores de Miguel Poyard

Barreiro Luaña, Álvaro: Los Misterios de la Vida de Cristo. Mensajero-Sal Terrae-UPCo, Madrid, 2014. 246 pp. Comentario realizado por Mª Dolores de Miguel Poyard.

Álvaro Barreiro es un especialista en los Ejercicios Espirituales de san Ignacio, y este libro rezuma sabiduría espiritual. El autor conjuga en esta obra su doble condición de doctor en Teología y, como buen jesuita, de contemplativo en la acción. Responde así a su interés, manifestado en el texto, de que la experiencia de Dios, el encuentro personal con Cristo, sea el origen y la meta de la formación en la fe.

La contemplación de la humanidad de Jesús, los misterios de la vida de Cristo, constituyen la base de sustentación de los Ejercicios Espirituales y la vía para el conocimiento de Dios. En esta obra se analiza la importancia de estos misterios en los Ejercicios de san Ignacio, atendiendo a tres perspectivas, que corresponden a cada una de las partes en que se divide el texto: en primer lugar, la tradición espiritual recibida por san Ignacio; a continuación, el método o mistagogía de la contemplación ignaciana; y, finalmente, la Teología. Y todo ello para destacar la centralidad de los misterios de la vida de Cristo en los dos polos de la vida del cristiano de hoy: el crecimiento en la fe y la lucha por la justicia. Del conocimiento interno de Cristo es de donde deriva el amor a Él y los deseos de seguirlo, de colaborar con Él en su misma misión de salvación; esto último es su garantía de calidad. Y, como todo es gracia, el autor subraya la necesidad de pedirlo humildemente.

Contemplar a Jesús en su Encarnación, Misión, Pasión, Muerte y Resurrección provoca quedar afectado en el corazón y querer ser elegido para trabajar con Él por su Reino. Por eso, este estudio afecta a una triple dimensión: personal-existencial, trinitaria y eclesial. 

En la primera parte, dividida en seis capítulos, se estudia detalladamente la decisiva influencia de san Ignacio de Antioquía, de la Vida de Cristo de Ludolfo de Sajonia y de la tradición de la Iglesia en la conversión de san Ignacio de Loyola y en su itinerario espiritual hasta la redacción de sus Ejercicios Espirituales. Ver con los ojos de la imaginación, «como si presente me hallase», cada una de las escenas de la vida de Jesús, mirarle y dejarse mirar por Él, afecta y conmueve en el fondo del corazón. Después de ver, oír y palpar, nada vuelve a ser como antes en la vida del contemplativo. 

En la segunda parte, dividida en cinco capítulos, se analiza la aportación más valiosa de san Ignacio: la riqueza y actualidad de su método, su mistagogía, que facilita la experiencia personal de comunión con Dios en la oración. San Ignacio no solo fue un místico, sino que nos describió detalladamente el camino utilizado por él y que tanto ha ayudado desde entonces a la Iglesia universal. El autor subraya la importancia dada por san Ignacio al hecho de preparar la contemplación antes de iniciarla y revisarla, anotando lo experimentado al terminarla. Es importante, porque somos cuerpo y necesitamos centrarnos, hacer silencio en nosotros mismos, para poder escuchar al Dios que nos habita en lo más íntimo del corazón. Y siempre, como dice san Ignacio, con libertad, sin violentar los ritmos personales; todo, «en tanto en cuanto ayude». 

En la tercera parte, dividida en cinco capítulos, se subraya la profundidad teológica de los Ejercicios de san Ignacio. Contemplar los Misterios de Cristo es fuente de sabiduría, nos permite conocerlo a Él de corazón a corazón. El autor se suma así a la espontánea y agradecida bendición de Jesús a su Padre: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla». No cabe mayor alabanza para el libro de los Ejercicios. Así lo manifiestan teólogos como Karl Rahner, quien afirmó que «la espiritualidad ignaciana que él mismo procuró conocer y vivir a lo largo de sus años de formación, por medio del estudio y la práctica de la oración, fue más importante en su vida espiritual y en su apostolado que el estudio de la filosofía y de la teología» (p. 173). 

Como el mismo Rahner dice, asimilar e integrar la riqueza teológica escondida en los Ejercicios de san Ignacio es aún una asignatura pendiente de la teología académica. Esta obra que ahora presentamos sienta las bases para futuros estudios. Está rigurosamente documentada, contiene un valioso aparato crítico, y su estilo, sencillo y profundo a la vez, la hace accesible a toda persona que quiera acercarse y conocer más a Jesús, sea cual sea su situación personal.


No hay comentarios:

Publicar un comentario