viernes, 10 de diciembre de 2021

Aldo Schiavone: Poncio Pilato. Por Ianire Angulo Ordorika

Schiavone, Aldo: Poncio Pilato. Un enigma entre historia y memoria. Trotta, Madrid, 2020. 202 páginas. Traducción de Alejandro García Mayo. Comentario realizado por Ianire Angulo Ordorika.

El único personaje profano que se menciona en el Credo es Poncio Pilato. De él sabemos muy poco, por eso llama tanto la atención la osadía de Schiavone, al lanzarse a escribir un libro sobre este prefecto romano. 

En el prólogo de su obra plantea cómo va a resolver esta dificultad de base. Recurriendo a cierto paralelismo con los evangelios y las tradiciones que recogen sobre Jesús de Nazaret, no muy adecuado para nuestro gusto por el distinto significado para los primeros creyentes de Jesús y Pilato; el autor plantea la importancia que ostenta la memoria que se conserva de los personajes y cómo se pueden extraer hilos de verdad de las tradiciones sobre Pilato. Desde esta certeza, Schiavone pretende rescatar destellos de historicidad sobre el procurador romano a partir del relato de la pasión de Juan. Según el autor, que prescinde de los intereses teológicos del evangelio, este tendría prioridad histórica frente a la versión de los sinópticos. Aunque donde más se detiene es en la narración de la pasión del Nazareno, el autor remite también a las menciones a Pilato presentes en los escritos de Flavio Josefo y Filón de Alejandría para intentar delinear los rasgos de este personaje. Con todo, y como no puede ser de otro modo tratándose de un personaje del que se sabe tan poco, Schiavone recurre con frecuencia a las suposiciones y a buscar los datos que pudieran ser plausibles, pero que no dejan de resultar hipótesis discutibles. 

El libro se estructura en cinco capítulos en los que no siempre parece seguirse un orden lógico, al menos entre los dos primeros. El primer capítulo, titulado “Una noche en el mes de Nisán”, nos sitúa en la noche de Getsemaní y se insiste en el conocimiento y apoyo del romano al plan de detención de Jesús. En el segundo se presenta la situación de Judea bajo el dominio romano y algunas hipótesis de Schiavone sobre cómo Pilato llegó a ser procurador, su carrera militar previa, la convicción de que tuvo que conocer a Tiberio y la valoración de los pocos testimonios extrabíblicos sobre este personaje. Los capítulos tercero y cuarto regresan al relato de la pasión, proponiendo que Pilato quiso colaborar con Jesús cuando se percató de que este no pretendía evitar la muerte. El último capítulo recupera las tradiciones apócrifas sobre el final del romano. 

Estamos ante una obra curiosa y atrevida. Sus resultados podrán ser discutibles, pero nadie puede quitarle el mérito de abordar una temática interesante, así como el valor de posicionarse ante cuestiones que nunca conoceremos con certeza.


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