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viernes, 9 de enero de 2026

Isabel Gómez Villalba: Educar la inteligencia espiritual. Por Cristina Santa-Olalla

Gómez Villalba, Isabel: Educar la inteligencia espiritual. Recursos para la clase de Religión. KHAF, Madrid, 2014. 272 páginas. Comentario realizado por Cristina Santa-Olalla.

La obra es el resultado de la experiencia sobre la educación de la inteligencia espiritual de un grupo de profesores de Religión perteneciente a la Delegación Episcopal de Enseñanza de Zaragoza. Consta de dos bloques y un anexo de actividades. El primer bloque es una fundamentación teórica, en la que se presentan unos breves apuntes sobre el nuevo paradigma educativo basado en la Teoría de las inteligencias múltiples, donde se destaca la importancia de afrontar el reto de educar la inteligencia espiritual, justificado desde las afirmaciones de diferentes autores. De la inteligencia espiritual emana el concepto de competencia espiritual, dentro de las competencias básicas, donde se proponen cuatro estadios sucesivos: básica, trascendente, religiosa y cristiana.

El segundo bloque se centra en la Inteligencia espiritual y la ERE. El gran reto del profesor es despertar la sensibilidad de sus alumnos hacia el Misterio, creando un espacio y un tiempo que vayan abriendo al alumno hacia el exterior (experiencia empírica) y hacia el interior (experiencia antropológica), hacia la trascendencia (experiencia metafísica) y, por fin, la apertura al Misterio (experiencia de Dios). En este itinerario hay que ir superando obstáculos y

martes, 20 de febrero de 2018

Isabel Gómez Villalba: Educar la inteligencia espiritual. Por Iván Pérez del Río

Gómez Villalba, Isabel: Educar la inteligencia espiritual. Recursos para la clase de religión. Khaf, Madrid, 2014. 272 páginas. Comentario realizado por Iván Pérez del Río.

Educar la inteligencia espiritual es uno los retos modernos que han asumido muchos centros educativos católicos. Desde que Gardner desarrolló la teoría de las inteligencias múltiples, en los itinerarios académicos se ha tratado de integrar los aportes de esta novedosa teoría. Supone aceptar que el hombre está dotado de diferentes dimensiones y que su educación, para que sea completa, ha de ser integral.

Pero, ¿hasta qué punto la inteligencia espiritual es una dimensión más? La autora considera que esta inteligencia no se puede segmentar como si fuera una competencia más o un área del ser humano. Es algo que subyace a todo. Potenciar lo espiritual en el niño, en el ámbito escolar, supone capacitarle para la libertad (poner distancia de las creencias recibidas, hacer sus propias elecciones), para trascender, para conocerse mejor a sí mismo, para valorar éticamente sus acciones, para vivir la experiencia estética. Hoy en día son muchos los ruidos que nos invaden, las campañas publicitarias, las incitaciones al consumo, las llamadas a alcanzar una imagen concreta. Por ese motivo parece más necesario que nunca educar en alcanzar esa inteligencia espiritual.

Educar lo espiritual no supone catequizar, sino despertar en el ser humano, en el niño, esa sed de infinito que todos tenemos. En ese sentido, el educador ha de tener activa y desarrollada su propia espiritualidad. Porque, como señala Isabel Gómez, la educación de lo espiritual no se puede comparar con la transmisión de un saber, de un técnica, sino que debe considerarse como una serie de actividades que suscitan y despiertan el sentir espiritual.