martes, 3 de julio de 2018

Paul Tillich: Dogmática. Por Pedro Castelao

Tillich, Paul: Dogmática (Lecciones de Dresde 1925-1927). Trotta, Madrid, 2013. 424 páginas. Traducción de Damián Sánchez-Bustamente Páez. Comentario realizado por Pedro Castelao.

En el año del centenario del nacimiento de Paul Tillich (1886-1965), Werner Schüßler editó su obra, hasta el momento inédita, Dogmatik. Marburger Vorlesung von 1925. Posteriores investigaciones del editor y la necesidad de corregir los errores de la primera publicación justificaron la aparición de la Dogmatik-Vorlesung (Dresden 1925-1927). Se trata esencialmente de la misma obra, pero ahora corregida, mejor encuadrada y mucho mejor editada. Los errores de la primera edición son fácilmente comprensibles si se tiene en cuenta lo difícil que resulta descifrar los manuscritos tillichianos. El cambio de nombre de la obra se debe a que en Marburg Tillich sólo había formulado un tercio de su manuscrito durante el semestre de verano de 1925. El texto completo fue elaborado a partir del semestre de invierno de los años 1925/1926 hasta el siguiente semestre invernal de 1926/1927 en la Sächsische Technische Hochschule en Dresde. Con buen criterio se ha escogido esta última edición para la presente traducción castellana que aquí presentamos. La Dogmatik-Vorlesung consta de una larga introducción y de tres partes. En la introducción se establece qué se entiende por «dogmática», cuál es su objeto, las normas por las que se rige, la forma que tiene, el proceso constructivo que debe seguir y el propósito último que persigue. Sus tres partes pueden ser resumidas en tres conceptos: creación (Schöpfung), salvación (Erlösung) y consumación (Vollendung). Todas y cada una de estas partes están a su vez subdividas en otros tantos apartados fundamentales. Pero hay que advertir algo importante: en la tesis 68, es decir, en el final del segundo apartado de la segunda parte, se encuentra también el final precipitado de la obra. Esto significa que nos encontramos ante una obra inconclusa y que, por tanto, del tercer apartado de la segunda parte y de la tercera parte en su totalidad no tenemos más que un simple y escueto esquema. Tenemos, pues, la introducción completa, el tratado sobre la creación también completo, casi todo el tratado sobre la salvación y apenas nada del tratado acerca de la consumación. Conviene tener esto en cuenta porque, aunque parece que Tillich tenía pensado llegar a publicar este interesante trabajo, de hecho, lo cierto es que nunca vio la luz durante la vida de su autor.

En efecto, W. Schüßler ha demostrado que Tillich había acordado publicar en torno a 1930 en la editorial Otto Reichl una dogmática en dos volúmenes que llevaría por título Die Gestalt der religiösen Erkenntnis. I. Grundlegung. II. Aufbau. La obra fue anunciada por la editorial, pero dicho proyecto nunca llegó a materializarse. Si tuviéramos que formular el rasgo fundamental que singulariza la visión dogmática que Tillich expone en esta obra hay que señalar su carácter apologético. No nos dejemos engañar por la palabra y pensemos que, para Tillich —incluso para el Tillich de la Systematic Theology— la verdadera apologética es una condición necesaria de toda teología, ya que toda teología debe ser un pensamiento que «responde». ¿Que responde a qué? A los desafíos y a las preguntas fundamentales de la existencia en el seno de un tiempo y una cultura determinada. 

En la década de los años veinte Tillich piensa que la teología cristiana tiene que contrarrestar la tensión producida por dos posiciones extremas. Por un lado, ha de frenar la progresiva retirada que, a su juicio, la teología liberal viene haciendo desde inicios del siglo XIX. Para E. Troeltsch, por ejemplo, la dogmática, en cuanto tal, no parece tener cabida en el sistema moderno de las ciencias, ya que, en último término, de la religión y del ámbito del espíritu deben encargarse, tal vez la metafísica, y a buen seguro la historia de la religión y la filosofía de la religión. Para Tillich la dogmática no puede batirse en retirada ante el avance constante del enemigo, porque es justamente ella quien nos hace vérnoslas con aquello que nos concierne de un modo absoluto. Y, sobre todo, porque ante esto no cabe capitular. Por otra parte, Tillich intenta evitar que la dogmática se convierta en un discurso meramente intraeclesial, esclavo del pasado y totalmente ininteligible para sus coetáneos. Este es el segundo extremo que trata de conjurar: el supranaturalismo. La dogmática tiene por objeto la revelación, y la revelación no es sino la irrupción de lo incondicionado en las formas condicionadas. Toda revelación acontece en la historia y, por ello, se encuentra íntimamente vinculada a un modo concreto de acontecer. Sin embargo, la labor de la dogmática consiste en un trabajo hermenéutico profundo y serio con los símbolos de la Escritura y la Tradición en las cuales dicha revelación se ha expresado y transmitido. Por ello, también tiene un carácter práctico que se manifiesta en su servicio concreto a una comunidad y en su servicio general a toda la humanidad. Que el inmenso caudal de sentido que se vehicula a través de las experiencias religiosas del pasado no quede estancado en los remansos de la historia, sino que fluya a través del tiempo hasta inundar de significado la existencia actual, es la función que la dogmática debe cumplir contra todo intento de impedir su trabajo a través de la cerrazón y el blindaje de los accesos a la comunidad eclesial. La dogmática es, pues, el discurso científico y sistemático que defiende, explica, interpreta y actualiza la revelación que fundamenta el cristianismo. Y esto, frente a la disolución de la teología o frente a su enclaustración.

A continuación, después de esta introducción —que aquí no hemos sino resumido en lo esencial— Tillich elabora y detalla el grueso del contenido de su obra comenzando por la creación. El tratado de la creación de la Dogmatik-Vorlesung también podría ser comprendido como el intento de elaborar una particular ontología teológica. De hecho, el mismo Tillich subtitula esta primera parte como «Interpretación teológica del ser» (Theologische Seinsdeutung). El concepto clave que distingue claramente esta parte de la segunda es el concepto «natural» (Natürliches). En la segunda parte de esta obra el concepto clave es el de «histórico» (Geschichtliche). En la concepción de Tillich lo histórico se diferencia de lo natural (Natürliches) en que éste no es sino una abstracción que sólo adquiere auténtico sentido en relación a aquél. El esquema de la tercera parte nos indica que en ella habría de considerarse el ser más allá de su inmediatez natural y más allá de la historia. Se trata del tratado sobre la consumación, es decir, de la escatología, pero su carácter inconcluso nos impide aventurarnos en ulteriores consideraciones. Pese a todo, de lo que no hay duda es de que estas lecciones de Dogmática de los años 1925 a 1927 son capitales no sólo para comprender la futura Teología Sistemática (1951-1963) del propio Tillich, sino también ese importantísimo período de la historia de la teología del siglo XX comprendido entre la publicación de la segunda edición del comentario a la Carta a los Romanos de Karl Barth en 1922 (cuyo supranaturalismo posterior Tillich combatirá con firmeza) y el ascenso de Hitler al poder el año 1933. Tillich fue el primer profesor universitario no judío expulsado por el incipiente régimen nazi. Sus intuiciones teológicas expresadas en estas lecciones de dogmática tuvieron gran parte de responsabilidad en ello.

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