viernes, 24 de marzo de 2017

José María Rodríguez Olaizola: Contemplaciones de papel. Por José María Vaca Nieto

Rodríguez Olaizola, José María: Contemplaciones de papel. Sal Terrae, Santander, 2009. 222 páginas. Comentario realizado por José María Vaca Nieto.

Una invitación para volver a leer pasajes del viejo Evangelio, relacionados con la infancia o la vida pública de Jesús, con los ojos nuevos que aporta la fe al creyente que se acerca a él.

Organizado en 15 capítulos con títulos tan sugestivos como creer, heridas y sensación o los miedos, cada capítulo consta de tres partes, presentadas incluso con tipos de letra diversa: una primera, contemplación de papel, en la que se pone delante del lector una recreación rica y sugerente del pasaje evangélico; una segunda en la que se establece una reflexión en torno a lo contemplado; y una tercera en la que la reflexión se pone en primera persona y/o se convierte en oración dirigida al Señor.

En su sencillez, el conjunto puede resultar de ayuda tanto para quien quiera iniciarse en la oración como para quien ya iniciado pretenda contrastar su método de hacerla.

jueves, 23 de marzo de 2017

Raimon Panikkar: Obras Completas. Por Javier Melloni

Panikkar, Raimon: Obras Completas. Herder, Barcelona, 2015. Mística, plenitud de Vida. Vol. 1, 472 páginas; y Espiritualidad, el camino de la Vida. Vol. 2: 584 páginas. Comentario realizado por Javier Melloni.

La aparición de los dos primeros volúmenes de la Obra Completa de Raimon Panikkar supone un evento editorial y cultural de envergadura. Ambos volúmenes constituyen el primer tomo sobre Mística y espiritualidad. Con ello la editorial Herder comienza una aventura editorial que constará de más de dieciocho volúmenes de la Obra Completa de este autor polifacético. Raimon Panikkar (Barcelona, 1918-Tavertet, 2010) puede ser considerado uno de los representantes más significativos del pensamiento intercultural y del diálogo interreligioso, así como uno de los grandes testigos del siglo XX.

Hijo de padre indio e hindú y de madre católica de la burguesía catalana, se formó en el colegio San Ignacio de Barcelona y entró muy joven en el recién creado Opus Dei, al cual perteneció durante más de veinte años (hasta 1966). Fue ordenado sacerdote en 1946. En 1955 se desplazó a la India, donde permanecerá durante varios años, con una alternancia creciente de estancias en Europa y Estados Unidos. Regresa definitivamente a Cataluña en 1987, donde se retira a un lugar apartado (Tavertet) desde donde siguió escribiendo y difundiendo su pensamiento, desplazándose también a diversos encuentros. Durante su vida hizo tres doctorados: en Química (1958), en Filosofía (1946) y finalmente en Teología (1961), este último bajo el título: El Cristo desconocido del hinduísmo. Estos tres ámbitos abarcan su reflexión sobre la materia, el ser humano y Dios. Posteriormente Panikkar integraría esta tríada en uno de los términos más fecundos acuñados por él: la intuición cosmoteándrica, la comprensión de que la realidad forma una unidad inseparable entre la naturaleza (cosmos), lo divino (théos) y lo humano (andros). Esta capacidad de mantener una mirada abierta y capaz de encontrar la relacionalidad es lo que funda su catolicidad. Una catolicidad que no consiste en profesar una confesión concreta, sino en el modo de profesarla. Él se confiesa católico teniendo en cuenta su significado etimológico: kata holón, «según la totalidad». Y he ahí otra de las características de su pensamiento: la indagación en el significado de las palabras. El recurso a la etimología o los neologismos que ha acuñado surgen de su rechazo a un pensamiento fácil que vive de lo convencional. Así nos fuerza a pensar más allá de los tópicos. De él procede esta afirmación paradójica: «Salí de Europa cristiano, me he descubierto hindú y regreso budista, sin dejar por ello lo primero». Y también ha dicho: «Sigo siendo cristiano e hindú, aunque me doy cuenta de que aquí no acaba mi peregrinación».

miércoles, 22 de marzo de 2017

José Manuel Andueza: La misericordia, los pobres y el Reino de Dios. Por Daniel Izuzquiza

Andueza, José Manuel: La misericordia, los pobres y el Reino de Dios. Desclée de Brouwer, Bilbao, 2016, 224 páginas. Comentario realizado por Daniel Izuzquiza.

Ha terminado ya el Año Jubilar de la Misericordia. Pero esperamos que no desaparezca la centralidad de la misericordia en la vida de la Iglesia. A ello pueden contribuir libros como este, publicado en el tramo final de este Año especial. ¿Cuál es la contribución específica de este libro, en medio de la abundante producción de estos meses? Creo que se puede responder así: si hiciésemos una sencilla encuesta acerca del libro o autor teológico que más ha influido en este Año Jubilar, la inmensa mayoría mencionaría, con razón, a Walter Kasper y su obra de 2012, La misericordia. Muy pocos serían capaces de recordar otro libro, El principio-misericordia. Bajar de la cruz a los pueblos crucificados, publicado por Jon Sobrino en 1992. Sin que haya contradicción entre ambos libros o ambos teólogos, hay subrayados diferentes y complementarios. Sobrino, en línea con la teología de la liberación, vincula la misericordia a la justicia y al Reino de Dios. Esta perspectiva es la que recupera Andueza, teólogo laico y educador social, en un libro bien ubicado en la colección “Biblioteca Manual”. No se trata de una obra de gran pensamiento original, sino una presentación ordenada de la temática enunciada en el título.

La primera parte aclara la noción de la misericordia cristiana, desde la teología bíblica, la teología de la revelación del misterio de Dios y, muy particularmente, desde la cristología. Se llega de «un Dios-con-nosotros a un Dios-para-nosotros hasta llegar a un Dios-a-merced-de-nosotros» (p. 63), que podemos reconocer como “omniamante, misericordia suprema” (p. 82).

La segunda parte del libro expone dos claves que cualifican la misericordia. Primero, los pobres, en tanto que receptores y emisores de misericordia, verdaderos sujetos de misericordia; desde ahí, la opción misericordiosa por los pobres, primero de Dios y luego nuestra. En segundo lugar, el Reino de Dios como promesa de esperanza que permite reconstruir la creación desde la misericordia; se nos invita a participar en ese proceso, «convirtiendo así el camino de Dios en camino hacia Dios» (p. 204). Digamos, para terminar, que llama la atención la ausencia de referencias a lo publicado y ocurrido en la última década. Más allá de rigores académicos, si la teología de la liberación ha de ser una teología de la realidad histórica, es difícil hablar de estas cuestiones sin incorporar la realidad de la creciente desigualdad, de la crisis global, de la violencia sectaria o de los efectos del cambio climático, por ejemplo.

martes, 21 de marzo de 2017

Rafael Díaz-Salazar: España laica. Por José Antonio García

Díaz-Salazar, Rafael: España laica. Ciudadanía plural y convivencia nacional. Espasa, Madrid, 2008. 319 páginas. Comentario realizado por José Antonio García.

Laicismo y laicidad se han convertido en tema de debate cultural no sólo en nuestro país, sino en todo el espacio europeo. ¿Cómo convertirlo de conflicto en oportunidad? ¿Qué hacer en nuestro caso para que el pluralismo ciudadano no derive en una reedición de las dos Españas que dirimen sus diferencias a «garrotazos» como en el famoso cuadro de Goya? Tal es el propósito de este libro que presentamos aquí.

Dos primeras cosas hay que agradecer al autor, profesor de Ciencias sociológicas y políticas de la universidad Complutense. En primer lugar, la de aclarar los términos laicismo y laicidad, en torno a los cuales existe una enorme confusión, así como las distintas corrientes de pensamiento que los han encarnado en nuestro pasado y en el momento actual. En segundo lugar, el análisis de esta misma problemática en el espacio europeo, principalmente Francia e Italia. Ello arroja luz sobre nuestra propia situación y nos ayuda a ver dónde estamos los españoles en relación a este debate. Tal es el contenido del primer capítulo titulado «El laicismo en Europa». Laicidad, según el autor, es «la autonomía del Estado, de la política, de la conciencia moral, de la educación y de la vida espiritual. Una autonomía con fundamento ético que se establece frente a la dominación de esas esferas por las iglesias, las religiones y las ideologías ateas o agnósticas que rechazan el pluralismo moral, ideológico, religioso y político (cf. pp. 18-19). Laicidad habla, pues, de finalidad, laicismo de los medios para conseguirlo. De ahí que el autor distinga varios tipos; el laicismo antirreligioso o de exclusión; el laicismo de neutralidad frente a la religión, que a veces se convierte en laicismo de neutralización; el laicismo de inclusión (Sárkozy acaba de bautizarlo como laicismo positivo); y finalmente el laicismo religioso, es decir, el de aquellos ciudadanos que aun siendo creyentes (y quizá por serlo) defienden la idea de una España laica (pp. 20-25).

lunes, 20 de marzo de 2017

Silvia Bara Bancel (ed.): Mujeres, mística y política. Por Eduard López

Bara Bancel, Silvia (ed.): Mujeres, mística y política. La experiencia de Dios que implica y complica. Verbo Divino, Estella, 2016. 267 páginas. Comentario realizado por Eduard López.

Un texto es fruto de un proceso de elaboración diverso. Unos nacen de la historia personal; otros, de las investigaciones sesudas; unos, de los diarios y anotaciones. Así podríamos realizar un elenco ilimitado e indefinido. En nuestro caso, esta publicación es el resultado de las XIII Jornadas de la Asociación de Teólogas Españolas (2015). No son unas actas, por el rigor y la naturaleza que exigirían. Más bien, se trata de una compilación de las aportaciones de los conferenciantes/autores inauguradas por un ensayo acerca del fenómeno místico bajo la pluma de Juan Martín Velasco. No hay novedad en sus palabras. Martín Velasco resume lo que había dicho en anteriores publicaciones. Es sorprendente que no incluya las nuevas contribuciones sobre la relación entre cristianismo y mística. Pienso, por ejemplo, en la indispensable obra de O. González de Cardedal (Trotta, 2015). El resto de la obra versa en tres ámbitos muy distantes: las beguinas (s. XIII), santa Teresa de Ávila (s. XVI) y Madeleine Delbrêl (s. XX). La pretensión es la búsqueda de un denominador común: mujeres, místicas e implicadas en la vida social y política que les tocó vivir, lo que les complicó en sus vidas personales. Esta ligazón muestra el hilo conductor, pero que no deja de ser un juego de palabras (implica y complica). Eso sí, muy sugerente. Los nueve capítulos dibujan la experiencia de Dios en unas mujeres que siguieron el dictamen pneumatológico hasta las últimas consecuencias. Creo que es importante resaltar la contribución del segundo capítulo (S. Bara) sobre las beguinas, porque es un mundo aún desconocido en las investigaciones españolas.

viernes, 17 de marzo de 2017

Anónima: Una mujer en Berlín. Por Jesús Ángel Rodríguez Arroyo

Anónima: Una mujer en Berlín. Anagrama, Barcelona, 2006. 328 páginas. Introducción de Hans Magnus Enzensberger. Traducción de Jorge Seca. Comentario realizado por Jesús Ángel Rodríguez Arroyo.

La primera víctima en las guerras es la población civil y, en especial, las mujeres (el sexo más débil). No comparto lo de que la primera víctima de la guerra sea la verdad, por mucho que lo dijera Esquilo. Porque se asesina a la verdad para tratar de esconder lo que le ha sucedido a la población civil y no desmoralizar.

Nos encontramos ante el diario de una mujer que trabajaba en una revista y no pudo salir a tiempo de Berlín. Los rusos están cada vez más cerca. Ella se esconde en el sótano de su edificio junto con sus nuevos vecinos durante los bombardeos, porque la casa donde vivía fue destrozada por la artillería. No hay apenas suministros y todos pasan hambre. Hasta que llegan los rusos. Y, en vez de acabar la guerra para ellos, todavía lo pasa peor: sufre la sed de venganza del ejército vencedor, el soviético, con continuas violaciones. Casi todo el diario está escrito en las semanas que sucedieron después de la rendición de Berlín (2 de mayo). A pesar de eso, la ausencia de guerra no significa la paz.

Como pone en la introducción, estos “garabatos íntimos” son las “memorias del subsuelo”. No es un libro morboso. No tiene detalles escabrosos, tiene realidad cruda y dura. No es un libro para pusilánimes. Estamos acostumbrados a historias de guerra de hombres y mujeres soldados, lo que resulta novedoso –al menos para mí- es el poner el foco en la población civil y en los abusos que sufren. Nos habla de un periodo de vacío legal, y de vacío existencial, donde la supervivencia es la única condición.

jueves, 16 de marzo de 2017

Carlos Taibo: Historia de la Unión Soviética, 1917-1991. Por Jesús Sanjosé del Campo

Taibo, Carlos: Historia de la Unión Soviética, 1917-1991. Alianza, Madrid, 2010. 381 páginas. Comentario realizado por Jesús Sanjosé del Campo.

Según nos plantea el autor en el prólogo, dos son los objetivos que se persiguen con esta nueva versión revisada y puesta al día del libro editado ya en 1993: el primero es el de establecer un esquema histórico que permita al lector interesado seguir el desarrollo del sistema soviético entre 1917 y 1991; el segundo es el de colocar los hechos ocurridos en esta parte del mundo en una relación más diáfana con los grandes cambios que se produjeron dentro del resto del mundo a lo largo del siglo pasado. De ahí la delimitación concreta del espacio y el tiempo: el espacio es la Unión Soviética, una formación histórica originada por un hecho singular, la revolución bolchevique; el tiempo es el que discurre entre ese hecho histórico que ocurre en 1917 y su final, acontecido en 1991, año en el que desaparece el Estado Soviético, por efecto de la perestroika, con la separación de las repúblicas bálticas.

La creación y el desarrollo del Estado Soviético ha sido desde sus inicios un tema que ha interesado a muchos, desde diversos puntos de vista, en unas ocasiones defendiendo los grandes logros económicos que se estaban produciendo, tanto en la producción como en el reparto, y en otros denigrando la falta de libertad a la que se tenía sometidos a los ciudadanos. En la mayoría de los casos, los escritos se referían a un tema concreto, a un momento o a un protagonista de la Revolución, de ahí que el primer valor que se puede encontrar en este escrito, es el de ofrecer un panorama concreto hecho desde una postura suficientemente objetiva, en el que se deja espacio a los lectores para valorar lo que se relata. Todo ello a pesar de que el lector conozca ya el final de la historia.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Judith Shklar: Los rostros de la injusticia. Por Daniel Izuzquiza

Shklar, Judith: Los rostros de la injusticia. Herder, Barcelona, 2013. 200 páginas. Prólogo de Fernando Vallespín. Traducción de Alicia García Ruiz. Comentario realizado por Daniel Izuzquiza (director de la revista Razón y Fe).

Se trata del primer libro traducido al castellano de quien fue, hasta su muerte en 1992, catedrática en la Universidad de Harvard y presidenta de la Asociación Americana de Ciencia Política. El hecho de que se trate de una obra publicada hace casi veinticinco años no resta interés a la aportación de esta «liberal sin ilusiones», como la define Fernando Vallespín en el prólogo. «¿Cuándo una desgracia es un desastre y cuándo constituye una injusticia?», es la pregunta con la que arranca el libro y que atraviesa su línea argumental, que la autora aborda desde la perspectiva de las víctimas de la injusticia, ya que está convencida de que nuestras decisiones y análisis serán injustos «a menos que consideremos a plena luz las perspectivas de las víctimas y otorguemos a sus voces su debido peso» (p. 200). Shklar se sitúa, con Montaigne y Rousseau, en la corriente escéptica y crítica ante la justicia normal; e insiste en «dar a la injusticia lo suyo» (p. 47), es decir, no considerarla sin más como el negativo de la justicia. Para ello, entrelaza el enfoque de la filosofía política con el de la psicología social, logrando así un planteamiento más concreto, encarnado e incómodo que el habitual. Resulta insuficiente o desconcertante el paso que la autora da desde la indignación o la ira hacia la venganza. Sugerentes resultan su énfasis en la injusticia pasiva, su crítica al paternalismo político contemporáneo, su análisis de la justicia primaria o su discusión en torno a las políticas de la necesidad.

Sin duda, el debate sobre las teorías de la justicia no está agotado y este libro ofrece una aportación relevante.

martes, 14 de marzo de 2017

Fernando Aramburu: Patria. Por Fátima Uríbarri

Aramburu, Fernando: Patria. Tusquets, Barcelona, 2016. 646 páginas. Comentario realizado por Fátima Uríbarri.

Testimonio de un tiempo terrible

ETA anuncia el cese definitivo de su actividad armada. A Bittori se lo dice una vecina, la misma que ha estado evitándola durante años. Esperaba en la esquina de la calle, mojándose bajo la lluvia, con las bolsas de la compra entre los pies, para no coincidir con ella en el portal. Años sin dirigirle la palabra y ahora se acerca para darle esa noticia. Tiene bemoles, piensa Bittori.

Que ETA pare de disparar no supone el final del ostracismo para Bittori. Es una apestada. Lo es porque ETA mató al Txato, su marido. Desde el momento en el que lo amenazaron un foso se abrió ante él y su familia. Quedaron separados del resto del pueblo. La cuadrilla no quiso salir en bici con el Txato; la carnicera ya no tenía chuletas cuando las pedía Bittori. A sus hijos también les llegó el bofetón del aislamiento y el desprecio. Al Txato lo asesinaron. Pero no hubo puente levadizo. Los suyos se siguieron quedando fuera de la vida social del pueblo. Lo mataron y fue peor. Ni siquiera los que antes eran sus amigos tuvieron el valor de asistir al funeral. Este espanto, escrito en forma de ficción por Fernando Aramburu, ha sido real. Él lo ha visto. Ahora lo transmite para la posteridad. En Patria nos lleva de la mano de Bittori y nos conduce por el País Vasco aplastado por los años de plomo, cuando los terroristas mataban hasta a cien personas al año, y nos sumerge en la atmósfera de miedo, silencio e injusticia que se respiraba en la sociedad vasca.
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