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viernes, 2 de diciembre de 2022

Patrick Modiano: Tinta simpática. Por Luis Ignacio Martín Montón

Modiano, Patrick: Tinta simpática. Anagrama, Barcelona, 2022. 128 páginas. Traducción de María Teresa Gallego Urrutia. Comentario realizado por Luis Ignacio Martín Montón.

La última novela del Premio Nobel de Literatura 2014, el francés Patrick Modiano, recurre a un tema que está presente no ya solo en gran parte de su obra, sino que aparentemente ha sido casi una obsesión en su vida: la memoria y el olvido. No como conceptos colectivos como estamos acostumbrados últimamente a escuchar y leer, sino de un modo individual o, mejor dicho, personal, que no es exactamente lo mismo. Basten tres ejemplos para ilustrar este afán: el título de su novela anterior es Recuerdos durmientes; un libro dedicado a la obra de este autor, escrito por la profesora Anne-Yvonne Julien, lleva por título Modiano o las intermitencias de la memoria; el verso favorito de Modiano, cuyo autor es su compatriota el poeta René Char, dice: “Vivir es obstinarse en consumar un recuerdo”. 

Lo que aparentemente comienza como una novela detectivesca, casi de género negro, se va convirtiendo en una obra más alambicada, intrigante pero no al uso, donde el autor va desplegando su maestría literaria para hacernos pensar que no es tan importante lo que realmente sucede, sino lo que el protagonista, Jean Eyben, va relatando y cómo. Para descifrar un enigma como el de la novela (¿qué ocurrió con Noëlle Lefebvre?) es imprescindible buscar la relación entre el pasado y el

miércoles, 10 de agosto de 2022

Lucía Lijtmaer: Cauterio. Por Fátima Uríbarri

Lijtmaer, Lucía: Cauterio. Anagrama, Barcelona, 2022. 212 páginas. Comentario realizado por Fátima Uríbarri (Periodista. Correo electrónico: fauribarri@gmail.com).

Abandono y resistencia

Una británica del siglo XVII que huyó al Nuevo Mundo y una joven de Barcelona del siglo XXI protagonizan Cauterio, la última novela de Lucía Lijtmaer. La historia de estas dos mujeres se relata en breves capítulos que se alternan. En principio no se aprecia conexión entre ambas, pero la autora de Cauterio las ha elegido con esa intención. 

La mujer británica es un personaje real. Lucía Lijtmaer se ha inspirado en Deborah Moody, una mujer muy interesante. Nació en Inglaterra en 1586 en una familia de buena posición: su abuelo fue auditor de la Casa Real de la Moneda. 

Ascendió en su condición social al casarse con Henry Moody, miembro del Parlamento de Malmesbury. Por eso Deborah se convirtió en Lady Moody. Carecemos de detalles sobre la felicidad del matrimonio. Lucía Lijtmaer novela esa parcela de la vida de Deborah e imagina una relación algo distante, con el marido interesado tan solo en sus negocios, su prestigio y conseguir un heredero.

miércoles, 27 de julio de 2022

Kazuo Ishiguro: Klara y el Sol. Por Luis Ignacio Martín Montón

Ishiguro, Kazuo: Klara y el Sol. Anagrama, Barcelona, 2021. 384 páginas. Traducción de Mauricio Bach. Comentario realizado por Luis Ignacio Martín Montón.

En Klara y el Sol —su primera novela tras recibir el Premio Nobel de Literatura en 2017— el escritor británico Kazuo Ishiguro vuelve a servirse de la ciencia ficción como vehículo para reflexionar y preguntarse por acaso lo más real que puede existir: la condición humana. 

Sin atreverme a calificarla de fábula ni de metáfora, Ishiguro construye un futuro (¿no tan lejano?) en el que resulta relativamente habitual que los humanos dispongan de “Amigos Artificiales”, androides a su servicio, principalmente destinados al cuidado de los más pequeños de la casa, en parte niñeros, en parte criados, en parte compañeros de juegos y confidencias. Es una de ellas, Klara, la protagonista y narradora de esta historia, a quien vamos conociendo poco a poco, descubriendo su ingenuidad, sus ganas de aprender del mundo que hay más allá del escaparate de la tienda donde está ubicada al inicio de la novela. Y dentro de ese mundo, en especial, a las criaturas que lo habitan -los seres humanos-, similares externamente a ellos pero llenos de incógnitas en su proceder y en su sentir; seres que son sus “dueños” y que representan su razón de existir, pues esta no es otra que estar a su servicio. 

viernes, 15 de abril de 2022

Rutger Bregman: Dignos de ser humanos. Por Gregori Gancho

Bregman, Rutger: Dignos de ser humanos. Una nueva perspectiva histórica de la humanidad. Anagrama, Barcelona, 2021. 519 páginas. Traducción de Gonzalo Fernández. Comentario realizado por Gregori Gancho (gregorigancho@gmail.com)

La bondad es contagiosa como un virus

Cuando se llega a esta sentencia en la página 444, el autor ya te ha conquistado y tú te has reconciliado con el mundo (y también contigo mismo), ya has entendido por qué extraña razón hay algunos momentos de tu vida en que te conmueves porque has visto un mínimo gesto de bondad en alguien.

Este libro es una maravilla que redescubre que todavía -como dice la traducción al catalán en el subtítulo- hay una esperanza para la humanidad: desde Tonga a Siberia, pasando por Nueva York y los canales de Ámsterdam, las prisiones ficticias de Stanford o las trincheras de Verdún… el autor te lleva de paseo por la historia y te va sumergiendo en los estudios psicológicos (a favor y en contra) desde siempre hasta hoy mismo. Las diez máximas finales es lo que el autor mismo ha aprendido escribiendo esta tesis: somos dignos de ser humanos.

Es mejor no seguir, os dejo con un fragmento que resume la tesis del libro y que viene encabezado por una cita de George Bernard Shaw a propósito de la otra mejilla de Jesús de Nazaret. Adelante, Sr. Bregman:

lunes, 4 de abril de 2022

Sandro Veronesi: El colibrí. Por Carlos Maza Serneguet

Veronesi, Sandro: El colibrí. Anagrama, Barcelona, 2020. 320 páginas. Traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona. Comentario realizado por Carlos Maza Serneguet.

¿Cómo afrontar los reveses de una vida? ¿Cómo dar o encontrar sentido al sufrimiento? Marco Carrera es el Colibrí, porque según Luisa —amor llamado a ser siempre platónico— pone toda su fuerza en permanecer en el mismo sitio. Esto mismo es lo que nos hace no apasionarnos demasiado con Marco y, a la vez, acaba concediendo cierto embrujo al personaje. Contemplamos cómo se desarrolla su historia, a través de continuos saltos temporales, pasando de la carta a la narración, o de la narración al chat. Un puzzle en el que se acaba desvelando el drama de desgracias familiares y amores truncados, en el fondo imposibles. Una vida atravesada por la muerte y la enfermedad, en la que parece que la única posibilidad de encontrar sentido es resistir, permanecer en el sitio, no moverse, como el colibrí. 

Finalmente, el sentido vendrá de la mano —la nueva generación, cómo no— de una niña, la nieta, llamada a ser inicio de una nueva humanidad, aunque sea como conservación de lo mejor de la antigua, resistencia frente a un mundo que se deshumaniza. Solo la mirada de Miraijin librará a Marco de lanzarse en brazos de la muerte, cuando ni siquiera estar quieto ayude a seguir viviendo. Con ella como sostén y como centro, vivirá de nuevo volviendo a las cosas de siempre, aleteando

miércoles, 16 de marzo de 2022

Philippe Lançon: El colgajo. Por Carlos Maza Serneguet

Lançon, Philippe: El colgajo. Anagrama, Barcelona, 2019. 448 páginas. Traducción de Juan de Sola. Comentario realizado por Carlos Maza Serneguet.

El 7 de enero de 2015 dos hombres enmascarados y armados con fusiles de asalto y otras armas entraron en la redacción de Charlie Hebdo y, al grito de “Al-lahuàkbar”, acabaron con la vida de doce personas y dejaron heridas a otras once. Uno de estos supervivientes fue Philippe Lançon, que años más tarde decide transformar en relato el proceso de reconstrucción facial —su mandíbula había quedado seriamente dañada por un disparo—.

Dice Lançon que este libro no es una terapia, que esta se había hecho ya antes: con la cirugía, con los amigos, con su psicóloga. ¿Qué es, entonces, El colgajo? Es la historia de la construcción de un puente en medio de una vida que ha quedado partida en dos por la violencia. Una violencia frente a la cual el autor no genera resentimiento (los hermanos Kouachi son, para él, “hijos de la República”), pero que se resiste permanentemente a ser integrada. Aunque se haya logrado una reconciliación suficiente para seguir viviendo, vuelve como fantasma (ese chico árabe del metro) o como estrepitosa repetición (el atentado de Bataclan).

El colgajo es un puente que lleva también del autocentramiento del enfermo, que lo reclama todo para sí, que vive siempre a un paso de convertir en tóxicas sus

lunes, 19 de abril de 2021

Sara Mesa: Un amor. Por Fátima Uribarri

Mesa, Sara: Un amor. Anagrama, Barcelona 2020, 192 páginas. Comentario realizado por Fátima Uribarri.

En tiempo de confinamiento doméstico proliferan las novelas protagonizadas por personajes que huyen de la ciudad y se refugian en pueblos perdidos. Es una curiosa coincidencia porque muchos de esos títulos, como Los asquerosos, de Santiago Lorenzo; La forastera, de Olga Merino o Un amor, de Sara Mesa, se escribieron antes de que el Covid-19 nos encerrara en casa e impulsara a los españoles con una segunda residencia a mudarse a ella. La casa del pueblo o la de la playa, el campo, los espacios abiertos despiertan la idea de naturaleza, salud, libertad, paz. Aunque luego no siempre sea así. 

La España rural despoblada cobra protagonismo literario. La señaló Sergio del Molino en su exitoso ensayo La España vacía. Viaje por un país que nunca fue (Turner) y el título se convirtió en la expresión generalizada para hablar de las comarcas, provincias y miles de pueblos de nuestro país que han quedado deshabitados. 

De lo rural y su idiosincrasia es un maestro Miguel Delibes. En El disputado voto del señor Cayo, de 1978, retrató las potentes barreras que distancian la concepción del mundo de los urbanitas y la gente de los pueblos. Hay otros títulos que ponen el ojo

jueves, 4 de febrero de 2021

Juan Pablo Villalobos: No voy a pedirle a nadie que me crea. Por Fátima Uribarri

Villalobos, Juan Pablo: No voy a pedirle a nadie que me crea. Anagrama, Barcelona, 2016. 240 páginas. Comentario realizado por Fátima Uribarri.

Una parodia divertida

Alguien tan ajeno al mundo del crimen como un experto en la literatura de Jorge Ibargüengoitia se ve metido en un lío muy peligroso. Y aunque No voy a pedirle a nadie que me crea es una novela de humor, con la gravedad del lío no hay ni media broma. Es uno de los ingredientes de la receta novelística de Juan Pablo Villalobos, mezclar asuntos graves con los triviales; pero los graves son graves de verdad.

En esta novela hay muertos y la sangre salpica desde las primeras páginas con lo que Villalobos deja en shock al lector, que no se espera mucho de lo que acontece, y así lo atrapa para llevarlo del tirón hasta el final de las páginas del libro.

El especialista en Ibargüengoitia que se ve metido en el gran berenjenal se llama Juan Pablo Villalobos, como el autor; nació en Laredo (México), como el autor; estudió en Veracruz, como él y también se muda a Barcelona para estudiar un doctorado, igual que el escritor. Este es otro ingrediente de la receta de Villalobos: se ríe de sí mismo; tanto que se pone de protagonista.

viernes, 23 de octubre de 2020

Slavoj Zizek: Pandemia. Por Rafael Fraguas de Pablo

Zizek, Slavoj: Pandemia. La Covid-19 estremece al mundo. Anagrama, Madrid, 2020. 148 páginas. Traducción de Damián Alou. Comentario realizado por Rafael Fraguas de Pablo (analista, periodista y sociólogo).

El librito Pandemia de Slavoj Zizek surge en un momento histórico tan singular como el actual. Al modo en que lo hacen las velas de los templos, en él se nos invita a la introspección. Pero en esta ocasión, lo hace para estudiar reflexivamente con sus lectores las causas y efectos de la epidemia global provocada por un patógeno que ha puesto patas arriba el mundo que hemos conocido. Su invitación se muestra hoy mucho más hacedera bajo un confinamiento colectivo como el vivido en la situación presente, en el que el placer de la lectura, aunque sea obligada por las circunstancias, recobra gozosa fuerza como grato consuelo. 

Estamos ante un librito a caballo entre el ensayo y la divulgación, de prosa clara y bien traducida por Damián Alou. El intelectual esloveno, que llegó a ser candidato presidencial de su país, nos sorprende nuevamente con una inteligencia poliédrica que irradia destellos que detectan su fina sensibilidad social; aunque la demuestra no solo mediante un discurso consistente y enterizo, sino salpicada asimismo con sutiles chispazos de ironía, incluso de cierta sorna. Da la impresión de que no tiene otro remedio que el de acudir a cierto comedido histrionismo para soltar la potente carga de evidencias con las que quiere seducirnos primero y persuadirnos después. Es difícil saber en qué clave se mueve, si de drama o de humor cuando enuncia

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Michel Houellebecq: Serotonina. Por Fátima Uribarri

Houellebecq, Michel: Serotonina. Anagrama, Barcelona, 2019. 288 páginas. Traducción de Jaime Zulaika. Comentario realizado por Fátima Uribarri.

Pesimista, escéptico, obsesionado con el sexo, culto, imprevisible, solitario, antipático, provocador. Todo esto es Michel Houellebecq, uno de los más famosos enfants terribles de la literatura francesa. Sus libros igual provocan con escenas de pedofilia, que con críticas políticamente incorrectas o con unos personajes abiertamente misóginos. 

Cae mal este escritor francés de vida extraña e infancia desdichada que ha protagonizado agrios duelos verbales con su madre. Pero sus obras atraen a miles de lectores y son buena literatura. Houellebecq es un escritor brillante. Por eso sus libros se publican en las mejores editoriales de esa Europa que él critica y parece detestar. 

Deslumbró con Ampliación del campo de batalla. Y logró mantener la cota de talento en obras posteriores como Las partículas elementales, Plataforma y El mapa y el territorio. En Sumisión, además de esparcir buena prosa, se consagró como augur: en esta novela de política ficción, el escritor francés imaginaba Francia presidida por un islamista y dibujaba los conflictos del extremismo islámico en el seno de Occidente. La aparición del libro coincidió justo con el espantoso atentado contra la redacción de la revista Charlie Hebdo en París.

viernes, 18 de octubre de 2019

Justo Navarro: El espía. Por Jorge Sanz Barajas

Navarro, Justo: El espía. Barcelona, Anagrama, 2011. 213 páginas. Comentario realizado por Jorge Sanz Barajas.

La novela, la biografía, la ficción, las posibilidades que la imaginación reporta a la historia, son cuestiones en boga en estos momentos en el gremio de los historiadores. Tuñón de Lara decía que no se podía entender el siglo XIX sin leer a Galdós o el XX sin conocer la obra de Max Aub. No es descabellado pensar que cualquier investigador sobre Ezra Pound debe leer El espía, de Justo Navarro.

¿Realidad o ficción? Quizá no sean tan antitéticas como pensábamos. El mundo de lo posible siempre ha tentado a la historia. En el libro de cuentos La trama celeste, Bioy Casares especula con la historia que pudo ser. Imagina en uno de los cuentos un mundo en el que no existe el país de Gales: las calles de Buenos Aires se llaman Márquez en lugar de Bynnon, no hay quien encuentre el pasaje Owen. El capitán de ascendencia galesa Ireneo Morris, que desaparece con su aeroplano y al que nadie reconoce como tal cuando vuelve de nuevo a su tierra, tampoco existe en realidad. ¿Está sugiriendo Bioy Casares que la realidad es multidimensional y simultánea? En todo caso, la narración consigue esa magia con la destreza de la imaginación asociada a la pluma.

La historia que Justo Navarro nos propone es en esta ocasión la del eximio poeta y extravagante ciudadano Ezra Pound, amigo de Duchamp, T. S. Elliot, Tzara, Léger, Joyce, W. B. Yeats o Hugh Selwyn Mauberly. Tradujo del italiano, el chino y el japonés. Escribió los ciclópeos Cantos, obra cumbre de la poética del siglo XX; fue feroz antisemita y admiró en sus odios compartidos a Mussolini. Murió el Día de todos los Santos en Venecia, aunque en realidad dicen que falleció en Medinaceli, ciudad que visitara en 1910 siguiendo la estela del Cid, pues cuando descubrieron en su homenaje un busto, al descorrer la cortinilla dejando ver la piedra bajo un olmo, un mirlo comenzó a cantar. «A Ezra Pound. Aún cantan los gallos al amanecer en Medinaceli», reza la placa.

martes, 30 de mayo de 2017

Francisco Casavella: El día del Watusi. Por Jorge Sanz Barajas

Casavella, Francisco: El día del Watusi. Anagrama, Barcelona, 2016. 896 páginas. Comentario realizado por Jorge Sanz Barajas (Profesor de Literatura Española, Colegio “El Salvador” de Zaragoza. E-mail: jsanz@jesuitaszaragoza.es).

“La realidad es ese lugar donde uno puede comerse un filete”

Woody Allen



Estamos de enhorabuena. Quizá porque el novelista más brillante del fin de siglo, Francisco Casavella, acaba de ser reeditado por Anagrama. La trilogía correspondiente a El día del Watusi (Los juegos feroces [2002], Viento y joyas [2002] y El idioma imposible [2003] en la editorial Mondadori) había sido reeditada por Destino en 2009, pero desde hace tiempo era difícil encontrar ejemplares. Y es que no es fácil hallar mayor placer lector que abrir estas páginas de Casavella. Es cierto que el volumen de Anagrama, con sus casi novecientas páginas, puede asustar a más de uno, pero es que nadie trazó las líneas maestras de la Transición como él. Casavella decía –y tenía más razón que un santo– que la gente explicaba aquellos años tras la muerte de Franco según les había ido en la fiesta. Y da la casualidad de que solo han hablado de ella quienes han salido bien parados. Demasiado bien, quizá.

La trilogía El día del Watusi crece día a día; fermenta, como los buenos libros, y alimenta de buena literatura a otros que se confiesan herederos de la prosa brillante, borde y vitriólica de Casavella o bien lo rememoran sin citarlo. Da igual. Las huellas en los libros se notan a distancia, y quien echa mano de la “caja de herramientas Casavella” no podrá esconder esa tara indeleble en sus letras. Me confieso, de antemano, culpable.

viernes, 7 de abril de 2017

Gilles Lipovetsky: De la ligereza. Por Javier Sánchez Villegas

Lipovetsky, Gilles: De la ligereza. Hacia una civilización de lo ligero. Anagrama, Barcelona, 2016. Colección Argumentos 501. 344 páginas. Traducción de Antonio-Prometeo Moya. Comentario realizado por Javier Sánchez Villegas.

Gilles Lipovetsky (París, 1944) no necesita presentación. Cualquier persona que haya estudiado en los últimos veinte años una carrera de humanidades se habrá encontrado seguramente con el término “postmodernidad”, concepto acuñado por él en su gran obra La era del vacío. De hecho, no es posible hoy día pensar en nuestra realidad individual o social de una forma grave sin tener en cuenta sus grandes aportaciones, que van directamente a las raíces mismas de lo que somos como sujetos y como ciudadanos. Influido por el pensamiento de los grandes filósofos de la postmodernidad, principalmente por el de Gianni Vattimo y Jean Baudrillard, Lipovetsky se desmarca de ellos en cuanto que busca la genealogía de las realidades individuales y sociales (no en vano la primera cita que encontramos en el libro que estamos presentando hace referencia a Nietzsche), más allá de cualquier tradición filosófica anterior. De la ligereza es fruto de un empeño: descubrir los pilares que sirven de fundamento a la realidad social actual, siempre en clave genealógica. Pero, ¿qué es la ligereza?

Para Lipovetsky, la ligereza es la tendencia dominante en el espíritu de nuestra época (Marx habría dicho: la ideología de nuestra época), cuyo objetivo se expresa en los dominios más diversos: moda, diseño, decoración, arquitectura. Para el autor,

viernes, 17 de marzo de 2017

Anónima: Una mujer en Berlín. Por Jesús Ángel Rodríguez

Anónima: Una mujer en Berlín. Anagrama, Barcelona, 2006. 328 páginas. Introducción de Hans Magnus Enzensberger. Traducción de Jorge Seca. Comentario realizado por Jesús Ángel Rodríguez.

La primera víctima en las guerras es la población civil y, en especial, las mujeres (el sexo más débil). No comparto lo de que la primera víctima de la guerra sea la verdad, por mucho que lo dijera Esquilo. Porque se asesina a la verdad para tratar de esconder lo que le ha sucedido a la población civil y no desmoralizar.

Nos encontramos ante el diario de una mujer que trabajaba en una revista y no pudo salir a tiempo de Berlín. Los rusos están cada vez más cerca. Ella se esconde en el sótano de su edificio junto con sus nuevos vecinos durante los bombardeos, porque la casa donde vivía fue destrozada por la artillería. No hay apenas suministros y todos pasan hambre. Hasta que llegan los rusos. Y, en vez de acabar la guerra para ellos, todavía lo pasa peor: sufre la sed de venganza del ejército vencedor, el soviético, con continuas violaciones. Casi todo el diario está escrito en las semanas que sucedieron después de la rendición de Berlín (2 de mayo). A pesar de eso, la ausencia de guerra no significa la paz.

Como pone en la introducción, estos “garabatos íntimos” son las “memorias del subsuelo”. No es un libro morboso. No tiene detalles escabrosos, tiene realidad cruda y dura. No es un libro para pusilánimes. Estamos acostumbrados a historias de guerra de hombres y mujeres soldados, lo que resulta novedoso –al menos para mí- es el poner el foco en la población civil y en los abusos que sufren. Nos habla de un periodo de vacío legal, y de vacío existencial, donde la supervivencia es la única condición.

martes, 29 de septiembre de 2015

José Antonio Marina: Por qué soy cristiano. Por Pedro Castelao

Marina, José Antonio: Por qué soy cristiano. Anagrama, Barcelona, 2005. 160 páginas. Comentario realizado por Pedro Castelao.

Carta abierta a José Antonio Marina, a propósito de Por qué soy cristiano

Estimado Sr. Marina:

He leído con mucho gusto su último libro, Por qué soy cristiano, y quisiera agradecerle no sólo el hecho de que lo haya escrito, sino también que lo haya publicado. He accedido a su invitación de visitar su página web y he visto la larga y pausada gestación que ha tenido su ensayo. Me parece que ha escogido un momento especialmente oportuno para que vea la luz y, espero, por ello, que su libro tenga una amplia difusión y una nutrida crítica. No es frecuente en nuestro país que autores de reconocido prestigio se ocupen de la cuestión religiosa y, menos aún, que lo hagan con seriedad y honestidad.

Espero que no parezca adulación lo que no es sino un sincero reconocimiento, pues, entre otras cosas, he de decirle que es muy de agradecer la claridad de su estilo. Virtud, ésta, que no es de las menores en su libro. Sin embargo, lo que más aprecio en su trabajo es esa actitud de exquisito respeto hacia el hecho religioso y, al mismo tiempo, su completa libertad para analizarlo y

miércoles, 17 de junio de 2015

Jean Echenoz: 14. Por Fátima Uríbarri

Echenoz, Jean: 14. Anagrama, Barcelona, 2014. Colección "Panorama de Narrativas" 843. 98 páginas. Traducción de Javier Albiñana Serraín. Comentario realizado por Fátima Uríbarri.

En este año 2014 de conmemoración del centenario del comienzo de la Primera Guerra Mundial arrecia el hambre de información y de historias sobre aquella terrible contienda. Hay magníficas novelas sobre la Gran Guerra. Deliciosa e impactante, con un final sorprendente y un alma de thriller palpitante es Almas grises, de Philippe Claudel. Imprescindibles y geniales son las autobiográficas Adiós a todo esto, de Robert Graves (autor de la célebre Yo, Claudio), que sufrió el fango en el Somme y lo narró con detalle, o el muy voluminoso libro Los siete pilares de la sabiduría de T. E. Lawrence, con las aventuras en el frente de Oriente Medio del excéntrico militar británico.

Hay literatura buena y abundante sobre la Guerra del 14: la demoledora Viaje al fin de la noche, de Louis Ferdinand Céline; La marcha Radetzky, de Joseph Roth, el canto del cisne de un mundo aristocrático, su sentido llanto por fin de las tres grandes dinastías imperiales: los Romanov, los Hohenzollern y los Habsburgo; Las aventuras del buen soldado Svejk, de Jaroslav Hasek, una incisiva y delirante novela que además acaba de ser reeditada en Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores; la legendaria Johny cogió su fusil, de Dalton Trumbo; la saga familiar de La caída de los gigantes, del superventas Ken Follet, o Los cuatro jinetes del Apocalipsis, de Vicente Blasco Ibáñez, un libro que le encumbró a la fama: fue el más vendido en Estados Unidos en 1919.

lunes, 21 de abril de 2014

C. S. Lewis: Una pena en observación. Por Jesús Ángel Rodríguez

Lewis, C. S.: Una pena en observación. Anagrama, Barcelona, 1994 (edición original de 1960). Colección "Panorama de Narrativas" 302. 104 páginas. Traducción de Carmen Martín Gaite. Comentario realizado por Jesús Ángel Rodríguez.

Cuando dos personas te hablan el mismo día de un libro, eso quiere decir algo, tienes que leerlo lo antes posible. ¡Qué bueno tener amigos que le recomiendan a uno buenos libros! Atribuyen a Albert Einstein una frase que dice: «Una mente que ha sido estirada por nuevas ideas, nunca podrá recobrar su forma original». Estás ante un libro para crecer.

Me decían que hablaba de Dios, del amor, de la pérdida. Al día siguiente dejé a Mario Vargas Llosa y empecé con este librito. Hay que ser un gran escritor para poder decir tanto en tan pocas páginas. Yo no conocía a C. S. Lewis y me ha cautivado.

Clive Staples Lewis (Belfast, 29 Noviembre 1898 – Oxford, 22 Noviembre 1963), comúnmente conocido como  C. S. Lewis. En 1952, la poetisa norteamericana Helen Joy Davidson Gresham, católica, divorciada y comunista, apareció en la vida del cincuentón Lewis, anglicano, soltero y eminente hombre de letras británico, que daba clases en Oxford. Después de un primer encuentro en Oxford, Helen regresó a Londres y unas semanas después él la invitó a comer un día en Oxford, fue cuando empezó a fraguar la relación, ella tenía 37 y él 54. Se casaron en secreto (y así lo mantuvieron) el 23-4-56. Lamentablemente para ambos, Joy enfermó de cáncer de huesos y cuatro años después de la boda murió entre grandes dolores. La muerte de su mujer dejó a Lewis sumido en un gran dolor del que sólo pudo levantar cabeza escribiendo en cuatro cuadernos, porque consideraba que no podía seguir escribiendo eternamente y, de hecho, cuenta en el libro que el último cuaderno no estaba del todo limpio porque tenía unas notas de aritmética al final.

domingo, 12 de mayo de 2013

Philip Kerr: Una investigación filosófica. Por Javier Sánchez Villegas

Kerr, Philip: Una investigación filosófica. Anagrama,  Barcelona, 2011 (edición original de 1992). Colección "Compactos" 231. 383 páginas. Traducción de Mauricio Bach. Comentario realizado por Javier Sánchez Villegas.

Hace ya bastante tiempo, allá por junio de 1996, entrando en un VIPS, me di de bruces con esta novela. No hace falta que explique demasiado qué me llamó la atención de ella. Efectivamente, la foto de Ludwig Wittgenstein manchada de sangre. De lejos, parecía como si se hubiera manchado el libro; pero, de cerca, cuando lo cogí en mis manos, me di cuenta de que simplemente era un truco de marketing para llamar la atención. Debo confesar que conmigo funcionó ese truco. Al principio pensé que se trataba de algún ensayo sobre el filósofo austriaco, pero algo no me encajaba. Anagrama es una editorial de primerísimo orden, pero en esta colección solamente publica novelas. Ergo esto tiene que ser una novela. Cuando leí la contraportada se me disiparon todas las dudas. Con estas, la compré y me fui corriendo a leerla. Debo confesar que yo por aquel entonces era profesor de filosofía, y que siempre estaba al tanto de todo lo que salía por si les podía venir bien a mis alumnos de cara al curso de COU (actual 2º de Bachillerato) y a la Selectividad. Y tengo que reconocer que, a partir de ese momento, he recomendado mucho esta novela, tanto a alumnos como a amigos. Más tarde entenderéis por qué, cuando os cuente su argumento.

lunes, 9 de julio de 2012

Philippe Pozzo di Borgo: Intocable. Por Javier Sánchez Villegas

Pozzo di Borgo, Philippe: Intocable. Anagrama, Barcelona, 2012 (edición original de 2001). Colección "Panorama de narrativas" 803. 232 páginas. Traducción de Jaime Zulaika. Comentario realizado por Javier Sánchez Villegas.

Pocas veces me han entrado ganas de leer una novela después de haber visto la película que se basa en dicha novela. Lo contrario tampoco me gusta. Si he leído una novela, no quiero que mi imagen de la misma se vea salpicada por la película. De hecho, pocas películas me han parecido buenas si las he visto después de haber leído la novela en la que se basan. Evidentemente, en uno u otro caso, siempre hay excepciones. Esto es lo que le ha ocurrido a Intocable. Fui al cine a ver la película con Cristina. Allí nos encontramos casualmente con Fernando Vidal, que iba a ver otra. Al final le convencimos para que entrara con nosotros a ver esta. Los tres salimos encantados. Y tan es así, que me he lanzado a leer el libro, aunque en su versión original francesa (lo cual no es óbice para decir que la edición española es muy buena, pues Jaime Zulaika, junto con Mª Teresa Gallego Urrutia, es uno de los mejores traductores de francés que hay en España).

Intocable es una novela autobiográfica escrita por Philippe Pozzo di Borgo. Hijo de familia aristocrática, el 23 de junio de 1993 sufría un accidente de parapente que le dejaba tetrapléjico y postrado de por vida en una silla de ruedas. Su sufrimiento se vio agravado cuando, el 3 de mayo de 1996, moría Béatrice, su mujer. Cinco años más tarde, en 2001, la editorial Bayard publicaba el testimonio