Aleksiévich, Svetlana: El fin del «Homo sovieticus». Acantilado, Barcelona, 2015. 656 páginas. Traducción de Jorge Ferrer. Comentario realizado por Fátima Uríbarri.
Entender el espíritu ruso
“Nos estamos despidiendo de la época soviética, de esa vida que era la nuestra. Yo intento escuchar honestamente a todos los actores del socialismo”.
Así anuncia Svetlana Aleksiévich el propósito de su libro El fin del «Homo sovieticus». El objetivo es inconmensurable y de un interés infinito: quiere la premio Nobel de Literatura captar y expresar el espíritu de un pueblo y de una época. De un pueblo muy especial: duro y resistente como ninguno, protagonista de enormidades. De una época, especialmente convulsa y estremecedora. Svetlana Aleksiévich lo consigue a través de decenas de pacientes entrevistas –detrás de estas páginas hay cientos– en las que demuestra destreza para sonsacar profundidades a sus interlocutores. La periodista bielorrusa da la palabra a la gente y deja caer como un torrente sus declaraciones transcritas de modo que suenan orales, y muy reales. Las suyas son obras polifónicas, corales, en las que desgrana aspectos cruciales del mundo soviético: en Los chicos del zinc (todavía inédita en castellano) hablan las madres de soldados de la guerra de Afganistán; en La guerra no tiene rostro de mujer da voz a las soviéticas que combatieron en la II Guerra Mundial y Voces de Chernóbil es el altavoz de los héroes y víctimas de la tragedia nuclear.





































