López-Cortacans, Germán: Creados a su imagen. La Imago Dei en las personas con discapacidad intelectual. PS, Madrid, 2018. 155 páginas. Comentario realizado por Ana Berástegui (presidenta de la Asociación Fe y Luz España y coordinadora de la Provincia de Terra et Mare; directora de la Cátedra de Familia y Discapacidad de la Universidad Comillas).
Cuando este libro cayó en mis manos, inmediatamente me puse a leerlo, dado su interés para mí, y me planteé hacer una reseña para este blog. Sin embargo, al leer el prólogo de Ana Berástegui, tomé conciencia de que no sería capaz de superar la presentación que ella hace del libro. Por este motivo, me tomé la licencia de pedirle a Ana que me permitiera transcribir su prólogo tal cual, a lo que ella me contestó afirmativamente. Gracias, Ana, y gracias, Germán, por este regalo de libro. Confío en que mucha gente tenga la oportunidad de leerlo y de acercarse a una realidad que está ahí: las personas con una discapacidad también han sido creadas a imagen y semejanza de Dios. [Nota del administrador.]
Las personas con discapacidad y muy especialmente las personas con discapacidad intelectual han sido durante muchos años excluidas de las sociedades, de las Iglesias y de las familias. A pesar de un progresivo movimiento en favor del reconocimiento de la dignidad y los derechos de las personas con discapacidad, que tuvo como hito fundamental la entrada en vigor de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, en 2008, este movimiento es incompleto, no habiendo alcanzado por igual a todos los ámbitos personales, comunitarios y sociales.
En los países occidentales, los últimos 50 años se han hecho verdaderamente esfuerzos en el reconocimiento y cobertura de lo que se consideran necesidades básicas de la persona con discapacidad, generándose grandes avances en el ámbito sanitario, educativo y social. Sin embargo, la atención a otras necesidades que no se han considerado básicas o universales, como la importancia de cuidar la vida espiritual de las personas con discapacidad y su lugar en las Iglesias, ha sido una cuestión largamente desatendida. Se ha categorizado a las personas con discapacidad como menos personas, menos humanas, menos capaces de desarrollar lo que se considera "más elevado" en el ser humano. La exclusión de los sacramentos, de la participación eclesial, de la comunidad o de la profundización espiritual ha sido una consecuencia de esa mirada que, al estar desespiritualizada, está también deshumanizada en su sentido más integral. Gracias a Dios se empiezan a dar pasos firmes en este sentido, como prueba el número de la Revista de Teología Pastoral Sal Terrae dedicado a la "Discapacidad intelectual y espiritualidad" en junio de 2018 o la Guía para la acogida eclesial "La persona con discapacidad y su lugar en la Iglesia", publicada recientemente por el arzobispado de Madrid.