Spufford, Francis: Impenitente. Una defensa emocional de la fe. Turner Noema, Madrid, 2014. 215 páginas. Traducción de Catalina Martínez Muñoz. Comentario realizado por José Fernando Juan Santos.
Esta pequeña apología sorprende a cualquier lector. El título es reflejo fiel de lo que encontrará quien se acerque a sus páginas: el intento de pensar la fe y hacerla comprensible dejándose llevar y conducir por la emoción ante las grandes cuestiones a las que se enfrenta un cristiano en su día a día; el afecto es el motor de la libertad de su exposición, capítulo a capítulo, y lo que hace que no se detenga en las respuestas ya elaboradas que otros han formulado.
Desde el primer capítulo, Spufford conecta rápidamente con el lector haciendo ver la rareza de ser cristiano en estos tiempos, en los que los modernos de Chesterton se han hecho con el control ideológico de la sociedad. Pero no se frena aquí, donde otros quizá se refugian en su interior o en la comunidad, sino que emprende, más allá de todo esto, un fuerte diálogo con ellos. El capítulo segundo le sirve para inciar ese camino, a partir de la experiencia del deseo de perfección que todos esperamos y de las grietas de nuestro mundo, lo que él llama propensión humana a cagar las cosas (PHaC), concepto que será fundamental en toda la obra. Nos hace descender así a la propia fragilidad, para hablar de culpabilidad a las claras. Una emoción que cualquiera puede vivir en propia carne y a la que tiene que dar una respuesta.




















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